Última gran mina de cobre reabre: Glencore prepara RIGI por etapas

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La minera suiza Glencore pone en marcha un ambicioso plan para volver a operar la mina de cobre Bajo de la Alumbrera en Catamarca, tras una década sin producción. La iniciativa forma parte de una estrategia mayor que incluye dos mega proyectos: Agua Rica y El Pachón. Fuentes de la empresa y especialistas locales coinciden en que la reactivación apunta a aprovechar una demanda global creciente de cobre. El movimiento trae esperanzas económicas y también debates sobre infraestructura, agua y empleo en las provincias involucradas.

Calendario y alcance de la reapertura de Bajo de la Alumbrera

Glencore proyecta que Bajo de la Alumbrera vuelva a producir hacia 2028, tras haber estado inactiva desde 2018. La decisión responde a mejores precios del metal y a proyecciones de déficit mundial de cobre en la próxima década. La mina funcionará como pilar financiero para impulsar otros desarrollos mineros de la compañía en Argentina.

La puesta en marcha requiere permisos, obras y rehabilitación de infraestructura. El proceso es largo y técnico, con etapas de evaluación ambiental y logística. Las autoridades provinciales y la empresa señalan que se trabaja con anticipación para asegurar la «licencia social».

Cómo se financiarán Agua Rica y El Pachón desde Bajo de la Alumbrera

La estrategia de Glencore es usar los flujos de Bajo de la Alumbrera para financiar la construcción de Agua Rica y, más adelante, El Pachón. Ambos proyectos ya fueron presentados para acceder al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La ruta financiera busca reducir riesgo y acelerar el calendario de obra.

Proyectos, montos y prioridades

Los planes cuentan con cifras multimillonarias que plantean un impacto relevante en la economía local. A continuación se resumen los principales montos anunciados:

  • Agua Rica (Catamarca): inversión estimada en US$ 6.699 millones.
  • El Pachón (San Juan): inversión prevista de US$ 11.600 millones.
  • Obras locales y acceso: inversiones menores, como puentes y caminos, para facilitar la logística.

Metas de producción y su efecto en exportaciones

Glencore busca una producción que supere las 500.000 toneladas de cobre anuales hacia 2035. Ese volumen podría generar exportaciones por alrededor de US$ 7.000 millones al año, con precios actuales del metal. El plan sitúa a la compañía como actor central en la oferta nacional de cobre.

Más adelante, la entrada en producción de El Pachón podría escalar significativamente la capacidad de extracción. Se estima que su eventual desarrollo permitiría acercarse a cifras muy superiores, transformando la balanza comercial minera. Estos escenarios dependen de plazos, permisos y mercados internacionales.

La combinación de las tres minas busca asegurar un suministro estable y rentabilizar las inversiones. Para los analistas, el éxito impactará en la cadena de valor local y en la captación de divisas. Sin embargo, también exigen coordinación estatal y mejoras en conectividad.

Empleo, obras y relación con las comunidades

La compañía ya emplea personal en las etapas de exploración y obras iniciales. En El Pachón trabajan actualmente unas 500 personas, y se proyecta un pico de empleo de más de 12.000 puestos. Agua Rica podría generar alrededor de 8.200 empleos entre directos e indirectos cuando esté en pleno funcionamiento.

Glencore también invierte en infraestructura social y vial para consolidar su presencia. Recientemente inauguró dos puentes en Calingasta, San Juan, con una inversión cercana a US$ 15 millones. Este tipo de obras buscan mejorar el acceso y fortalecer la aceptación local de los proyectos.

Desafíos logísticos, agua y competitividad regional

La distancia entre minas y puertos es una desventaja clave para Argentina frente a vecinos como Chile y Perú. Proyectos locales deben afrontar traslados de entre 1.200 y 1.500 kilómetros hasta la costa. En contraste, en Chile y Perú esa distancia suele ser de 300 a 400 kilómetros, lo que reduce costos y tiempos.

El debate sobre el uso del agua y las regulaciones ambientales también condiciona el avance de nuevos desarrollos. Tras la reforma a la ley de glaciares, la gestión hídrica se convirtió en tema central para ingenieros y autoridades. Obras de eficiencia, como la impermeabilización de canales, ya mostraron resultados sobre riego en la región.

Medidas concretas en obras de riego permitieron liberar recursos hídricos para la agricultura y mejorar la disponibilidad local. Un ejemplo técnico dio un aumento cercano al 30% del agua disponible para riego en ciertas áreas. Estas intervenciones forman parte de la discusión sobre cómo compatibilizar minería, agua y desarrollo rural.

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