Televisores: ventas globales se desploman y el consumo no repunta

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La mejora de la inflación empieza a asomar en los números oficiales, pero no llega con la fuerza necesaria al día a día de las familias. El Gobierno reconoce que la recuperación aún no se traduce en un repunte claro del consumo. Analistas privados muestran caídas en ventas y un cambio en los hábitos de compra. En el plano político, la debilidad de la demanda preocupa por sus posibles efectos en la percepción pública.

Por qué la baja de precios todavía no impulsa el consumo

En la Casa Rosada admiten que la desaceleración inflacionaria es relevante, pero insuficiente para recomponer el salario real. La expectativa oficial es que la reducción de la inflación abra espacio para una recuperación gradual del poder adquisitivo. Sin embargo, esa transición se demora y no logra revertir la cautela de los hogares. El consumo sigue por debajo de niveles esperados y eso tensiona la confianza.

Los cambios en el gasto se notan en la frecuencia y en la elección de productos. Las familias visitan menos los comercios y priorizan marcas más económicas. Además, muchos acortan sus canastas y recortan bienes no esenciales. Ese comportamiento explica parte de la caída agregada de ventas.

Principales cifras por canales de venta y categorías clave

Los informes privados recogen una contracción sostenida en diferentes formatos comerciales. En supermercados, los registros de junio muestran una caída interanual que refleja el menor dinamismo del consumo masivo. Las grandes cadenas también acumulan pérdidas en el primer semestre del año.

A continuación, el detalle por canales y rubros según los relevamientos:

  • Supermercados: caída de ventas en junio de 2,6% interanual y una merma del 4,6% en el primer semestre.
  • Perecederos: la categoría más afectada, con una baja de 7,9% frente a junio de 2025.
  • Higiene y cosmética: retroceso de 5,9%.
  • Autoservicios independientes: -1,9% respecto a mayo y -3,2% en el semestre; -1,6% interanual.
  • Mayoristas: acumulado negativo de 3,8% en seis meses.
  • Kioscos y comercios tradicionales: caída interanual de 4,6%.

Estos números confirman que la contracción no es puntual ni limitada a un segmento. Afecta tanto el gasto diario como rubros asociados al ocio. La combinación de menor ingreso real y precaución explica el patrón.

Qué sectores marcan la excepción: ecommerce y efecto Mundial

El comercio electrónico muestra dinamismo justo cuando los formatos físicos pierden tracción. En junio, el ecommerce registró un avance mensual y acumulados que llaman la atención. No obstante, su peso todavía no compensa la caída en tiendas tradicionales.

En detalle, el canal online sostuvo crecimientos relevantes: subió un 0,5% mensual, acumuló 34,8% en el primer semestre y aumentó un 41% interanual. Además, el Mundial impulsó ventas puntuales. Las televisiones aumentaron su demanda y bebidas con y sin alcohol también registraron alzas notables.

Riesgo político: por qué preocupa una demanda debilitada

En los despachos oficiales se observa inquietud porque la falta de tracción en el consumo puede erosionar la narrativa de recuperación. El Gobierno necesita que la estabilidad macro se traduzca en mejoras visibles para los hogares. Sin señales tangibles en el bolsillo, el relato corre el riesgo de quedar limitado a indicadores financieros y de inflación.

La estrategia oficial ha privilegiado el equilibrio fiscal y evita medidas que comprometan la cuenta pública. Al mismo tiempo, se multiplican los mensajes públicos para sostener expectativas positivas. Ese doble camino busca no desordenar la macroeconomía mientras se intenta recuperar la demanda interna.

Señales a vigilar en los próximos meses

Para confirmar un cambio sostenido harán falta datos consistentes sobre salarios, crédito y empleo. También los informes de ventas minoristas y el comportamiento del sector servicios serán clave. Los analistas y el Gobierno coinciden en que esos indicadores marcarán si la baja de la inflación empieza a impactar en el consumo real.

Si los salarios muestran recuperación y el crédito vuelve a fluir, la demanda podría recomponerse gradualmente. Por ahora, el diagnóstico de corto plazo es más cauteloso y la calle aún no percibe una mejora sostenida.

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