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Los números de la inflación en la gestión de Javier Milei han mostrado subidas y bajas constantes, con picos y alivios que generan incertidumbre sobre si la tendencia descendente perdurará. Expertos y economistas siguen de cerca tres factores claves que podrían decidir el rumbo en el segundo semestre. En este escenario, las proyecciones apuntan a una ligera desaceleración, pero con riesgos latentes que mantienen a los analistas en alerta.
Evolución reciente: ciclos de alta y baja en la inflación
Desde fines de 2023 hasta hoy se registraron varios ciclos de descenso que no siempre se consolidaron. El proceso empezó con una enorme caída desde tasas muy altas y luego alternó subas y bajas en distintos tramos del año.
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- De diciembre 2023 (25%) a mayo 2024 (4,2%).
- Descenso hasta noviembre 2024 (2,4%) tras una pausa en agosto.
- Subidas hasta marzo 2025 (3,8%) y nueva mejora hasta mayo 2025 (1,5%).
- Posterior repunte que se moderó en los meses siguientes (abril-junio con cifras alrededor del 2%).
Los pronósticos de mercado anticipan que en la segunda mitad del año la inflación mensual oscilará entre 1,6% y 1,9%. Para julio las estimaciones medianas sitúan el índice en torno a 1,8%, aunque las cifras pueden variar por factores estacionales.
Impacto del tipo de cambio: por qué el dólar importa
El comportamiento del dólar ha sido determinante para explicar la dinámica inflacionaria. Durante gran parte del año el tipo de cambio quedó detrás de la inflación, salvo en junio cuando registró un alza mayor.
Se esperaba que en julio el dólar subiera por menor oferta de la cosecha gruesa y por la mayor demanda asociada al Mundial, los aguinaldos y las vacaciones. Sin embargo, a principios de mes la cotización cayó cerca de 0,3%, aunque los modelos señalan que probablemente se reacomode al alza.
Eric Ritondale, economista de Puente, destaca que la continuidad de la desinflación está vinculada al anclaje cambiario y a las compras sostenidas de reservas. No obstante, advierte que la inflación mensual no seguirá una senda lineal por correcciones de precios relativos y por la estacionalidad de algunos rubros.
Alimentos y bebidas: la carne dejó de empujar fuerte los precios
En junio el segmento de alimentos y bebidas mostró un incremento modesto, el más bajo en el último año. La clave fue que los cortes de carne se mantuvieron casi estables, con variaciones marginales en el área metropolitana.
A diferencia del año pasado, cuando la carne subió más de un 25%, ahora no se esperan saltos similares en los próximos meses. Javier Bongiovanni, de la Fundación Libertad, subraya que lo importante será que la inflación se mantenga por debajo del 2% y que esa condición se sostenga en el tiempo.
Combustibles y tarifas: presión pendiente sobre los costos
Los combustibles registraron aumentos fuertes en la primera parte del año, con subas cercanas al 25% en naftas y al 30% en gasoil. Esa escalada estuvo vinculada a la tensión internacional y al pico de precios del petróleo, que llegó a superar los US$ 110.
Hoy el barril se ubica alrededor de US$ 80, por lo que las perspectivas no contemplan incrementos bruscos a corto plazo. Sin embargo, la posibilidad de ajustes en regulados como combustibles y tarifas sigue siendo un factor que puede sumar presión a los precios.
Los analistas de LCG remarcan que la inflación vuelve a la zona del 2% mensual, pero advierten que consolidar la baja requerirá más que un ancla cambiaria. Según ese equipo, harán falta herramientas complementarias para coordinar expectativas y desacelerar remarcaciones, y ese proceso llevará más tiempo.












