Compra de láctea tras conflicto sindical: reactivación prevista para fines de julio

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Después de semanas de tensiones entre compradores y el sindicato, se confirmó la transferencia de Sudamericana de Lácteos y se allanó el camino para la reapertura de la fábrica. El acuerdo abrió la posibilidad de que la planta santafesina vuelva a operar a fines de julio. Fuentes del sector indican que la negociación evitó un posible fracaso de la venta.

Acuerdo que permitió cerrar la operación entre comprador y Atilra

La firma del pacto se concretó en Buenos Aires y leyó fin a un conflicto que paralizó la planta desde comienzos de año. El comprador es Pablo González, empresario del sector agroindustrial, que asumirá la conducción tras obtener el visto bueno del sindicato. El entendimiento ahora debe ser homologado por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe para tener plena validez.

El gesto que destrabó la compra fue la presentación de garantías por parte del anterior propietario, Sergio Servio, como aval del plan de pagos. Esa garantía fue clave para que Atilra aceptara avanzar. Sin ese compromiso, la transferencia hubiera quedado en suspenso.

Condiciones laborales, plazos y deudas que cubre el acuerdo

El acuerdo incluye la regularización de sueldos y cargas sociales impagas que acumuló la empresa. Se detallaron obligaciones con la mutual Ampil, la obra social Ospil y la propia Atilra. Estas deudas fueron parte central de las negociaciones porque condicionaban la reapertura.

Calendario de pagos y garantías

  • Pago inicial en los próximos 10 días para completar el salario de febrero.
  • Abonos mensuales durante seis meses para saldar los sueldos atrasados.
  • Periodo de gracia de dos meses para aportes a Atilra, seguido por un plan de 12 meses.

La estructura de pago será supervisada y deberá cumplirse según lo pactado para mantener la vigencia. El plan busca brindar certidumbre a los 78 trabajadores afectados. La empresa y el sindicato acordaron controles para verificar los cobros.

Modalidad de trabajo temporal: la aplicación del artículo 223 bis

La reactivación operará bajo el esquema del artículo 223 bis de la Ley de Trabajo, lo que permite exenciones temporales de cargas. Durante tres meses habrá beneficios que incluyen la posibilidad de reducir jornadas y desobligaciones parciales. Atilra aceptó la fórmula tras ajustar la implementación para que cumpla la normativa y proteja derechos.

La jornada se reducirá al 75% y se organizará en distintos turnos para mantener continuidad productiva. El sindicato exigió que no haya despidos y que las condiciones queden por escrito. Así se busca equilibrar la viabilidad económica con la protección laboral.

Plan de reactivación: pasos operativos y producción inicial

Las tareas de limpieza y puesta a punto comenzarían a mediados de semana para dejar la planta lista. La estimación es volver a producir a fines de julio o principios de agosto. En la primera etapa la planta funcionará a media capacidad para garantizar la calidad y los procesos.

El arranque prevé procesar 100.000 litros diarios destinados inicialmente a producir queso de barra para exportación. La intención del nuevo dueño es ampliar la línea de productos conforme se normalice la operación. La meta es alcanzar el 100% de capacidad en los siguientes seis meses.

Inversión prevista y medidas para reducir costos

González proyecta una inversión cercana a US$ 4 millones para modernizar la planta. El plan contempla un parque solar que abastecerá la energía y la adquisición de un secador spray para procesar suero. Estas medidas buscan bajar costos y mejorar la competitividad en el mercado externo.

El uso de energía renovable se presenta como un “blindaje económico” frente a la volatilidad de tarifas. El secador permitirá agregar valor al suero, un subproducto con demanda en industria alimentaria. En conjunto, las inversiones apuntan a sostener exportaciones y ventas locales.

La mirada de Atilra y la vigencia limitada del convenio

Desde Atilra valoraron el acuerdo pero advirtieron que su vigencia es de 90 días. El sindicato precisó que hubo que ajustar la interpretación del artículo para evitar implementaciones ilegales. También exigieron garantías firmes sobre el pago tanto de lo atrasado como de los futuros salarios.

El secretario de la seccional local explicó que el gremio no puede aceptar figuras que impliquen suspensiones encubiertas sin pago de cargas. Tras analizar las garantías presentadas, la organización gremial decidió acompañar la reactivación. El seguimiento será estricto para proteger a las trabajadoras y trabajadores.

En tres meses volverán a reunirse las partes para evaluar el cumplimiento y la continuidad del plan. Atilra se mostró expectante y comprometido a supervisar el proceso. El objetivo es recuperar empleos y normalizar la actividad en la planta santafesina.

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