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- Salto de la informalidad: números que preocupan
- Perfil de los trabajadores sin registro y consecuencias
- Empleo y subocupación: más gente trabajando menos horas
- Desempleo juvenil y brechas regionales
- Impacto sectorial: industria, comercio y construcción
- Subocupación local y búsqueda de mejores condiciones
- Demanda latente y cambios en la participación masculina
El mercado laboral argentino muestra señales de tensión: la informalidad creció con fuerza entre 2025 y los primeros meses de 2026, según el último informe del INDEC. Los datos revelan cambios que impactan en ingresos, cobertura social y horas trabajadas, y obligan a repensar cómo se distribuye el empleo en el país. A continuación se detallan las cifras más relevantes y sus efectos sobre los trabajadores y las regiones.
Salto de la informalidad: números que preocupan
En el último año la proporción de trabajadores en situación de informalidad subió de forma notable. La tasa pasó del 42% en el primer trimestre de 2025 al 44,2% en el mismo periodo de 2026, según el INDEC. Ese avance equivale a más de medio millón de personas que perdieron la formalidad.
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Trabajo en negro sube 500.000: empleo formal se mantiene estable
Traducido a cifras absolutas, el informe estima cerca de 10 millones de trabajadores «en negro» en todo el país. Al mismo tiempo, el agregado de registrados rondaría los 13 millones, marcando una brecha laboral significativa.
Perfil de los trabajadores sin registro y consecuencias
La informalidad no afecta por igual a todos los segmentos. Entre los asalariados, el empleo sin aportes alcanza el 37,9% dentro del grupo, pero del total de trabajadores informales, el 62,3% son asalariados y el 37,7% trabajan por cuenta propia. Esto muestra que la precariedad se distribuye entre quienes tienen y no tienen patrón.
Las implicancias son claras: quienes están en negro suelen carecer de cobertura de salud, aportes previsionales y seguro por accidentes laborales. Además, en general perciben remuneraciones inferiores a las de los registrados. La pérdida de derechos laborales y de protección social es uno de los efectos más agudos de este crecimiento de la informalidad.
Empleo y subocupación: más gente trabajando menos horas
El empleo total mostró un aumento leve en el último año, pasando del 44,4% al 44,8% de la población en edad laboral. Sin embargo, ese crecimiento se concentró en puestos con jornadas reducidas. La subocupación experimentó un salto desde el 10% al 11,1%, lo que representa unas 300.000 personas más en condiciones de trabajar menos horas de las que desean.
En muchos casos, trabajadores con jornadas completas pasaron a tener contratos parciales o menor carga horaria. Esa dinámica agrava la precariedad, porque implica ingresos más bajos y mayor incertidumbre laboral para familias que ya enfrentan costos crecientes.
Desempleo juvenil y brechas regionales
El desempleo alcanzó el 7,8%, equivalente a aproximadamente 1.750.000 personas. Esa cifra supera el 7,5% registrado al cierre de 2025 y muestra variaciones según grupos etarios y localidades. La población joven sufre con más intensidad la falta de trabajo.
Zonas con mayor y menor presión por trabajo
Las diferencias por área geográfica son notables y marcan desigualdades regionales. Algunas aglomeraciones muestran tasas muy superiores a otras, lo que refleja estructuras productivas disímiles y demandas distintas de empleo.
- Máximos: San Nicolás–Villa Constitución 10,4%; Bahía Blanca 10,1%; Conurbano bonaerense 9,7% (unos 615.000 desocupados).
- Mínimos: Santiago del Estero–La Banda 0,7%; Jujuy–Palpalá 2,0%.
- Jóvenes: mujeres de 14 a 29 años con 15,5% de desocupación; varones de ese tramo, 14,6%.
Impacto sectorial: industria, comercio y construcción
El reporte también muestra cambios por rama de actividad. Una parte importante de quienes perdieron empleo provienen de la industria, el comercio y la construcción, sectores clave para el empleo asalariado. En varios casos, la caída del empleo formal fue más pronunciada que en otros sectores.
En la industria, por ejemplo, la participación de desocupados vinculados al sector se aceleró: desde representar 7,3% del total de desocupados en un trimestre, pasó a 13,3% en los primeros meses del año. Ese aumento alerta sobre la vulnerabilidad de puestos industriales ante cambios en la demanda.
Subocupación local y búsqueda de mejores condiciones
La subocupación no es homogénea: llega al 18,2% en La Plata y al 16,5% en Córdoba. En el Gran Buenos Aires, el indicador se ubica en 12,1%, lo que corresponde a unas 770.000 personas. Estos valores reflejan la incapacidad de muchos empleos para garantizar jornadas suficientes.
Además, la búsqueda de empleo se prolonga: el 31,8% de quienes buscan trabajo lo hacen desde hace más de un año. El fenómeno es más frecuente entre quienes cuentan con estudios secundarios completos. Esa combinación alimenta la presión sobre el mercado laboral.
Demanda latente y cambios en la participación masculina
Si se suman desocupados, ocupados que buscan otro empleo y subocupados que desean más horas, cerca del 29,6% de la fuerza laboral ejerce presión sobre el mercado. Esa proporción equivale a más de seis millones de personas en búsqueda de una ocupación mejor o más estable.
El informe también destaca variaciones en hombres de 30 a 64 años: las tasas específicas de actividad y empleo para ese grupo se ubicaron en 90,7% y 86,0%, respectivamente. Ambas mostraron descensos significativos frente al trimestre anterior, de 1,3 y 1,9 puntos porcentuales.












