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Un equipo de LN+ visitó el centro Toulouse en Palermo para conversar con la instructora Melani Giommetti sobre la reciente oleada de practicantes de pilates. Giommetti explicó por qué una secuencia de ejercicios basada en conexiones fasciales está ganando terreno. También habló del uso del reformer, desmintió ideas comunes y contó sobre la accesibilidad de las clases. La charla ofrece una mirada práctica y actual sobre esta disciplina que sigue sumando adeptos.
Cómo las cadenas miofasciales reinventan la práctica del pilates
Giommetti define las cadenas miofasciales como una forma de ver el cuerpo en conjunto y no por músculos aislados. Esta visión prioriza la continuidad entre tejidos y el movimiento funcional. Al trabajar de ese modo, los ejercicios buscan transferir fuerza y estabilidad a patrones reales del día a día.
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Los beneficios, según la instructora, incluyen mejor coordinación y menos compensaciones durante el ejercicio. También promueven un fortalecimiento consciente y sostenible en el tiempo. En muchos alumnos se observa reducción del dolor y mayor control postural.
El reformer: la herramienta que multiplica el trabajo
Qué es y por qué se utiliza
El reformer es una plataforma con resortes que ofrece resistencia variable y apoyo al movimiento. Sirve tanto para asistir como para exigir más control al cuerpo. Su diseño permite adaptar la intensidad y personalizar las clases según la necesidad de cada alumno.
En la práctica, la cama no hace el trabajo por el alumno: lo potencia y exige precisión. Con el uso de pesas, el propio peso y los resortes se logra un entrenamiento exigente. Giommetti aclara que el reformer ayuda a ejecutar ejercicios con alineación y fluidez.
Mitos frecuentes sobre pilates y la realidad
La instructora señaló que existen ideas que limitan el acceso a la disciplina. Despejar estos mitos ayuda a entender por qué más personas la eligen. A continuación, las confusiones más comunes y lo que realmente ocurre.
- Mito 1: «Si se trabaja en una cama, no se ejercita lo suficiente». La realidad es que el reformer ofrece resistencia y demanda control, por lo que se trabaja de forma intensa.
- Mito 2: «Pilates es solo para mujeres». Cada vez más hombres se suman porque el método complementa otras actividades deportivas y mejora el rendimiento.
Estos puntos muestran que la práctica es versátil y para todos los cuerpos. La mayor diversidad de alumnos refleja esa apertura dentro de las salas.
Ropa, equipamiento y cuánto cuesta empezar
Para entrenar, Giommetti recomienda ropa cómoda y calcetas antideslizantes o estar descalzo en algunos ejercicios. Evitar prendas demasiado holgadas ayuda a controlar la postura. La prioridad es la libertad de movimiento junto con la seguridad.
En cuanto al precio, la instructora afirmó que no es una actividad inaccesible y que un paquete de cuatro clases ronda los $80.000. Para muchos, la inversión se traduce en mejoras en salud y funcionalidad. Por eso considera que vale la pena intentarlo al menos unas semanas.
Joseph Pilates: origen del método y su evolución
Joseph Pilates nació en Alemania a fines del siglo XIX y combinó influencias de gimnasia, yoga y entrenamiento para crear su método. Buscó siempre el control del movimiento y la respiración como pilares del bienestar físico. Su enfoque integrador y preciso fue la base de lo que hoy conocemos como pilates.
Durante la Primera Guerra Mundial adaptó técnicas de rehabilitación usando resortes y camas, experiencias que inspiraron aparatos posteriores. En los años veinte se estableció en Nueva York y fundó un estudio que atrajo a bailarines y deportistas. Con el paso del tiempo su sistema —llamado inicialmente Contrología— se difundió y se consolidó como práctica global.











