Mostrar resumen Ocultar resumen
- Por qué la reducción de encajes no impulsó el crédito
- Estancamiento del stock de préstamos y cifras clave
- Retroceso en el financiamiento a las empresas
- Tendencias recientes en crédito a hogares y consumo
- La mora como limitante y la visión de los bancos
- Requisitos para que el crédito funcione como motor
La decisión del Banco Central de aflojar los encajes a fines de marzo llegó con la promesa de abaratar el crédito, pero esa expectativa todavía no se tradujo en un repunte claro de los préstamos bancarios. Los números más recientes muestran un estancamiento que preocupa a analistas y entidades financieras. A la vez, la mora sigue siendo un elemento que frena la expansión del financiamiento. A continuación, un repaso de las cifras y las posturas del sector.
Por qué la reducción de encajes no impulsó el crédito
El alivio en los encajes buscaba liberar liquidez y empujar una baja en las tasas activas. Sin embargo, el traslado de esa medida a nuevos préstamos fue limitado durante abril. Las entidades redujeron costos de fondeo, pero no se observó una demanda sólida que aprovechara la mayor oferta.
Amenazas dejan sin clases a alumnos porteños: deberán recuperar los días en diciembre
Dólar tarjeta hoy: cuánto cotiza y cómo afecta a tus compras este miércoles 20 de mayo
En parte, la combinación de una inflación aún elevada y altos niveles de mora condicionó la voluntad de bancos y clientes. Para las entidades, abrir el grifo del crédito implica evaluar riesgos crecientes en ciertos segmentos. Por eso la política monetaria no siempre tiene un efecto inmediato sobre el crédito al sector privado.
Estancamiento del stock de préstamos y cifras clave
Según la consultora Equilibra, el crédito en pesos al sector privado registró en abril una caída real de 0,1% si se descuenta la inflación esperada para el mes. Ese indicador se midió sin estacionalizar y evidencia que el volumen de préstamos lleva meses sin avances. En la práctica, el saldo de créditos acumula casi cuatro meses de virtual inercia.
Los especialistas interpretan ese comportamiento como un reflejo de la demanda contenida y de las restricciones en ingresos reales. Aun con tasas activas algo más bajas, las familias y empresas muestran cautela. La confianza para endeudarse todavía no se recupera.
La falta de dinamismo también se observa en la composición por tipo de crédito, donde algunos segmentos crecen y otros se contraen. Esa heterogeneidad complica un diagnóstico único sobre la recuperación del mercado crediticio.
Retroceso en el financiamiento a las empresas
El crédito a empresas sufrió una contracción en abril, tras un avance real sostenido entre enero y marzo. El desplome se explicó, en buena medida, por la caída de las líneas de adelantos. Estas líneas bajaron alrededor de 4,1% en términos reales, según el informe citado por consultoras del mercado.
A pesar de que las tasas sobre esas facilidades se redujeron y quedaron por debajo de la inflación proyectada, la demanda empresarial por esos instrumentos no se reactivó. Muchas compañías priorizan la liquidez propia y rehacen sus líneas de financiamiento antes de ampliar apalancamiento. Esto limitó la recuperación del segmento corporativo.
Tendencias recientes en crédito a hogares y consumo
En abril se observó un leve cambio de tendencia en el financiamiento a los hogares, interrumpiendo una racha adversa que duró varios meses. El crédito en pesos al consumo dejó de caer y mostró un incremento marginal en el mes. Las consultoras que siguen el dato proyectaron subas pequeñas pero relevantes desde el punto de vista estadístico.
- Tarjetas de crédito: aumento mensual real en torno a 0,6%.
- Préstamos personales: morosidad más alta, pero leves mejoras en saldos activos.
- Hipotecarios y prendarios: subieron cerca de 0,9% por encima de la inflación esperada.
Estos movimientos sugieren que el consumo empieza a ajustar su perfil financiero, con preferencia por instrumentos de corto plazo como las tarjetas. No obstante, la recuperación aún es frágil y depende de la evolución del ingreso real y del empleo.
La mora como limitante y la visión de los bancos
El principal freno para una expansión sostenida del crédito sigue siendo la morosidad. Equilibra estimó que en abril la mora llegó a 11,6% en tarjetas y a 13,8% en préstamos personales. Esas cifras explican la cautela de las entidades al momento de otorgar nuevos créditos.
Desde la banca privada se transmite la sensación de que la mora está acercándose a su pico, y que la tendencia podría mejorar con los ajustes de tasas en curso. El CEO de Santander, Alejandro Butti, destacó que el problema está concentrado en los hogares y no en las grandes empresas, y pidió soluciones sectoriales antes que medidas legislativas.
Butti reclamó que los bancos saben cómo gestionar restructuraciones caso por caso y rechazó intervenciones como congelamientos o quitas obligatorias. En la City financiera coinciden en que sin mejoras salariales sostenidas no se verá una caída durable de la mora ni un repunte consistente del crédito.
Requisitos para que el crédito funcione como motor
Analistas y consultoras insisten en que el crédito solo puede estimular la economía si se acompaña de una recuperación real del ingreso. Sin incremento genuino en el poder adquisitivo de los hogares, el endeudamiento actúa como parche y no como palanca de crecimiento. Por eso la discusión no solo pasa por tasas o encajes, sino por el salario real.
Especialistas señalan además que las soluciones deben combinar herramientas bancarias personalizadas con políticas públicas que fomenten empleo y estabilidad. Solo un conjunto de medidas permitirá que la demanda por préstamos crezca sin elevar el riesgo sistémico. Mientras tanto, el mercado permanece en espera de señales más claras sobre la mejora del ingreso.












