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- Cómo se realizó el relevamiento y el alcance del estudio
- Comportamiento general de precios: estancamiento en abril y salto anual
- Cortes que subieron y cortes que bajaron: ganadores y perdedores
- Diferencias según nivel socioeconómico y zonas del AMBA
- Brecha entre supermercados y carnicerías: tendencias y competitividad
- Relación de la carne con otras proteínas y poder de compra
Tras meses de subas aceleradas, los precios de la carne vacuna frenaron su marcha en abril, según el último informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina. El relevamiento detectó movimientos dispares entre cortes, canales de venta y zonas urbanas, y dejó en evidencia cómo otras proteínas se afianzan como alternativas más económicas para los hogares. A continuación detallamos los resultados más relevantes y qué significan para consumidores y comercios.
Cómo se realizó el relevamiento y el alcance del estudio
El trabajo de campo se llevó a cabo durante la primera y la tercera semana de abril de 2026. Se recorrieron localidades del AMBA, Córdoba y Rosario, con más de 30.000 precios relevados por semana entre carnicerías y supermercados. La muestra busca mostrar la dinámica real en los puntos de venta donde la población compra su carne.
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El informe compara variaciones mensuales e interanuales y clasifica los datos por categorías y zonas. También distingue entre canales de venta, permitiendo visualizar diferencias entre grandes superficies y comercios de barrio.
Comportamiento general de precios: estancamiento en abril y salto anual
En términos generales, la carne vacuna no registró variaciones promedio en abril frente a marzo. A pesar de ese freno mensual, la variación interanual sigue siendo elevada, con una suba acumulada del 61,9% en doce meses. Ese contraste marca la volatilidad del mercado en los últimos meses.
Entre otras proteínas, el pollo fresco subió 2,4% respecto de marzo y acumula cerca del 38% anual. El pechito de cerdo presentó una baja mensual del 0,5% y un aumento interanual del 23,7%. Estos datos muestran alternativas de precios distintos frente a la carne vacuna.
Cortes que subieron y cortes que bajaron: ganadores y perdedores
Algunos cortes mostraron subas notables durante abril. Destacan el osobuco con un aumento del 2,3%, la picada común que subió 2% y la picada especial con 1,7%. Estos incrementos afectan la canasta de consumo y la planificación del menú semanal.
Por otro lado, varios cortes populares registraron caídas. El asado fue el que más retrocedió, con una baja del 2,8%. También bajaron la carnaza común (-1,3%) y la nalga (-1,1%). Esos movimientos pueden modificar la demanda según el poder adquisitivo.
Cambios por categoría de vacunos
Analizando por categoría, la carne de novillito cayó 0,2%, mientras que la de novillo aumentó 2,4%. La vaquillona y la ternera subieron 0,6% en el mes. En promedio, las categorías livianas destinadas al consumo interno se mantuvieron casi sin cambios.
Diferencias según nivel socioeconómico y zonas del AMBA
El informe detectó variaciones según el nivel de ingresos del barrio. En sectores de mayor poder adquisitivo los precios de la carne vacuna retrocedieron 0,5%, en los sectores medios bajaron 0,1% y en los barrios de menores ingresos subieron 0,3%. Esos cambios reflejan ofertas y demanda locales distintas.
Dentro del AMBA también hubo contrastes geográficos. En la Ciudad de Buenos Aires los precios avanzaron 2,3% en promedio. En cambio, en el sur, norte y oeste del Gran Buenos Aires se registraron baja de entre 0,8% y 1,3%. La variación regional incide en la accesibilidad del producto.
Brecha entre supermercados y carnicerías: tendencias y competitividad
El estudio mostró una diferencia creciente entre supermercados y carnicerías. En abril, los precios en carnicerías subieron 0,6%, mientras que en supermercados retrocedieron 1,4%. Esa divergencia se mantiene también en la comparación anual.
En términos interanuales, las carnicerías exhibieron subas del 66,6% frente al 51,7% de las grandes superficies. Además, en promedio, con el precio de un kilo en supermercado se pueden comprar apenas 0,87 kilos en una carnicería. Esto evidencia la competitividad de las cadenas en ciertos cortes.
- Cortes premium como lomo y colita de cuadril suelen ser más caros en supermercados.
- Cortes populares como asado, falda y picada resultaron a veces más baratos en grandes superficies.
Relación de la carne con otras proteínas y poder de compra
El informe también comparó la capacidad de compra entre proteínas. En abril, con el precio de un kilo de asado se podían adquirir 3,66 kilos de pollo fresco. Asimismo, ese mismo valor permitía comprar 2,03 kilos de pechito de cerdo. Estos ratios muestran alternativas más accesibles para los consumidores.
Además, el poder de compra de pollo y cerdo mejoró respecto al año pasado, consolidando a estas proteínas como opciones más económicas frente a la carne vacuna. Para hogares con presupuesto ajustado, esa diferencia es clave al momento de decidir la compra.












