Kicillof pierde dos proyectos de ley por interna del peronismo: habían sido aprobados en Diputados

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Los dos proyectos de ley impulsados por la provincia para crear un centro farmacéutico y una empresa de emergencias sanitarias perdieron vigencia en la Legislatura bonaerense, en medio de una pulseada política que expone la fractura dentro del peronismo provincial. La decisión desató reproches cruzados entre el Ejecutivo y sectores vinculados a Cristina Kirchner, mientras la discusión por la presidencia y las vicepresidencias del Senado marcó la agenda detrás de escena. El desenlace dejó en evidencia que la gobernabilidad legislativa dependerá tanto de acuerdos internos como de decisiones de la mesa de conducción de la Cámara.

Proyectos de salud fuera del calendario y repercusiones

Las iniciativas para crear el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense y la Empresa Bonaerense de Emergencias en Salud no fueron tratadas a tiempo y perdieron estado parlamentario. Ambos proyectos ya tenían media sanción en Diputados y contaban con respaldo público del gobernador y del ministro de Salud. Desde el Ejecutivo se lamentó la pérdida, que según sus referentes impacta directamente en la política sanitaria provincial.

En declaraciones oficiales, voceros del gobierno señalaron que las propuestas habían transitado el Congreso con apoyos suficientes en la Cámara baja. Sin embargo, en el Senado no prosperaron por motivos vinculados a la agenda interna y a la falta de convocatoria a sesiones. La caída de estas leyes complica planes de producción local de medicamentos y la organización de emergencias sanitarias, según funcionarios del área.

El trasfondo: una interna peronista en la Legislatura

La disputa entre espacios del peronismo bonaerense tuvo como epicentro la convocatoria a sesionar. Un sector con cercanía a Cristina Kirchner reclamó formalmente a la vicegobernadora Verónica Magario que convoque para tratar los proyectos antes de que venciera el plazo. Ese pedido incluyó la intención de aprovechar la sesión para resolver la distribución de vicepresidencias en el Senado.

El peronismo salió de las elecciones con quórum propio en la Cámara alta, pero la falta de acuerdo interno paralizó decisiones claves. La tensión entre las distintas facciones políticas se trasladó al calendario legislativo y determinó que iniciativas con respaldo técnico se abstuvieran de avanzar. La ausencia de acuerdo interno terminó por definir el destino de los expedientes.

En el Ejecutivo, dirigentes señalaron que la decisión responde a maniobras políticas y no a razones técnicas. Por su parte, el sector kirchnerista afirmó que en Diputados se pudieron aprobar todas las iniciativas del Poder Ejecutivo, y cuestionó la actitud de quienes frenaron el tratamiento en el Senado.

Disputa por la vicepresidencia 1ª y la línea de sucesión

La asignación de la vicepresidencia 1ª del Senado se convirtió en eje central del conflicto. Ese cargo, además de responsabilidad institucional, forma parte de la línea sucesoria provincial y otorga capacidad de conducción en la Cámara. Las tensiones entre el kirchnerismo y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) de Axel Kicillof explican en buena medida el estancamiento.

En el intercambio de propuestas, el kirchnerismo impulsó al intendente en uso de licencia de José C. Paz, Mario Ishii, mientras que el gobernador respaldaba a la senadora Ayelén Durán. El choque de candidaturas alimentó reclamos y acusaciones mutuas, y la falta de consenso impidió la formalización del cargo. Sin vicepresidencia 1ª definida, la estructura interna del Senado quedó en una situación de incertidumbre.

Actores y posiciones principales

  • Gobierno provincial: apoyo a proyectos y a la postulación propia para vicepresidencia.
  • Cristinismo: aval a Ishii y presión para convocar sesión.
  • MDF: defensa de su candidato y críticas a injerencia externa.
  • Bloques mixtos: expectativas por la definición de cargos y turnos de trabajo.

Presiones, pedidos formales y advertencias legales

En los cruces por la convocatoria, se registraron pedidos por nota y reclamos públicos para que Magario convoque a sesión especial. El sector que impulsaba el tratamiento advirtió que existía mayoría suficiente para sancionar las leyes. Además, hubo instrucciones para que los secretarios administrativos y legislativos no avancen con expedientes hasta que se resuelvan las vicepresidencias.

El senador Sergio Berni llegó a advertir sobre posibles consecuencias legales si los secretarios ejercían funciones sin el respaldo político adecuado. Desde el kirchnerismo se reclamó además la revocación de licencias de algunos senadores para garantizar quórum y asegurar las votaciones. Estas medidas reflejan la intensidad de la disputa y la apuesta por frenar cualquier maniobra que se interprete como usurpación de facultades.

Impacto en la conducción del bloque peronista y la agenda del PJ

Otra arista del conflicto es la conducción del bloque peronista en el Senado. Sergio Berni busca liderar la bancada, mientras Kicillof pretende que la presidencia quede en manos de un dirigente afín. Nombres como Gabriel Katopodis y Germán Lago surgieron en las negociaciones internas, en una pulseada que definirá alineamientos futuros.

El Partido Justicialista bonaerense tiene pendiente la renovación de autoridades para marzo, y esa definición condicionará el desenlace de las disputas legislativas. La resolución de estos conflictos internos será determinante para retomar la actividad parlamentaria y para que los proyectos de salud vuelvan a estar en la agenda pública con posibilidad de sanción.

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