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- Detalles de la votación y recorrido legislativo
- Qué cambia la nueva redacción de la Ley de Glaciares
- Actores que impulsaron la iniciativa: provincias y funcionarios
- Argumentos oficiales: seguridad jurídica y control provincial
- Críticas, rechazo político y alerta de ambientalistas
- Antecedentes de la norma y cambios al inventario nacional
Con una votación que rozó la media noche, la Cámara de Diputados aprobó una modificación polémica de la Ley de Glaciares. El debate duró casi doce horas y desató una intensa disputa entre el oficialismo, provincias mineras y sectores ambientalistas. Poco después de la sanción, el presidente Javier Milei difundió un comunicado donde celebró el resultado y destacó la participación de gobernadores y funcionarios claves.
Detalles de la votación y recorrido legislativo
El proyecto logró 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones en Diputados. La sesión estuvo marcada por intervenciones largas y cruces entre bloques. Ese resultado permitió que la iniciativa avance hacia su siguiente trámite institucional.
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La jornada legislativa incluyó rondas de oradores de todas las fuerzas. Hubo pedidos de informes y propuestas de modificación que no prosperaron. Finalmente, la mayoría oficialista impuso la reforma en la Cámara baja.
Qué cambia la nueva redacción de la Ley de Glaciares
La reforma introduce criterios para distinguir áreas que deben permanecer protegidas de aquellas susceptibles de explotación. Se prioriza la evaluación técnico-científica a nivel provincial para definir usos del suelo. Con ello, se abre la puerta a labores extractivas en terrenos que antes figuraban mal clasificados como glaciares.
El texto aprobado mantiene la protección de las formaciones con función hídrica. Sin embargo, habilita evaluaciones locales para identificar zonas fuera del objeto protegido. Ese nuevo marco modifica el alcance del inventario y de las prohibiciones anteriores.
Según el Gobierno, la modificación busca aclarar términos científicos y jurídicos que eran ambiguos. Para los críticos, la ambigüedad cambió de signo y favorece la actividad minera. Esta tensión subyace en el debate sobre derechos ambientales y desarrollo productivo.
Actores que impulsaron la iniciativa: provincias y funcionarios
En el comunicado oficial se nombraron explícitamente varios gobernadores como impulsores del cambio. Milei destacó el papel de las provincias con intereses mineros en el proceso de elaboración. Ese respaldo provincial fue exhibido como pilar político del proyecto.
El Gobierno también resaltó la intervención de equipos técnicos y ministros. Entre los funcionarios citados figuraron:
- Marcelo Orrego (San Juan)
- Raúl Jalil (Catamarca)
- Carlos Sadir (Jujuy)
- Gustavo Sáenz (Salta)
- Alfredo Cornejo (Mendoza)
Asimismo, se mencionó a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy; al secretario Coordinador de Minería y Energía, Daniel González; y al secretario de Minería, Luis Lucero. Ese equipo, según la Casa Rosada, trabajó durante un año en el texto final.
Argumentos oficiales: seguridad jurídica y control provincial
El Ejecutivo sostiene que la reforma otorga seguridad jurídica a las provincias sobre sus recursos naturales. Según ese enfoque, la redacción previa generaba interpretaciones que impedían actividades incluso donde no había elementos que proteger. El cambio, dicen, restituye la competencia provincial sobre el dominio originario.
En el comunicado oficial se afirmó que la norma aclaró de forma científica qué zonas deben permanecer resguardadas. También se defendió la idea de un marco federal y técnico que evite decisiones contradictorias. Ese argumento fue central para justificar la modificación.
Críticas, rechazo político y alerta de ambientalistas
La reforma encontró adhesión del bloque oficialista y el rechazo de espacios como Unión por la Patria y el Frente de Izquierda. Los opositores advirtieron sobre el riesgo de impulsar proyectos extractivos en áreas frágiles. Expresaron además que la iniciativa debilita mecanismos de protección ambiental creados en 2010.
Organizaciones ecologistas alertaron sobre la posibilidad de que se amplíe la explotación en territorios sensibles. El Gobierno respondió señalando intentos de interferencia de organizaciones extranjeras. Ese cruce público intensificó la polarización del debate.
Las principales preocupaciones que esgrimieron críticos y ONGs incluyen:
- Menor control federal sobre inventarios
- Riesgo para fuentes hídricas locales
- Posible avance de minería en áreas periglaciares
Antecedentes de la norma y cambios al inventario nacional
La Ley de Glaciares original, sancionada en 2010, instituyó un régimen de protección de glaciares y ambientes periglaciales. Esa norma prohibió actividades extractivas de alto impacto y encargó al IANIGLA la confección de un inventario nacional. Fue concebida como una herramienta para resguardar reservas de agua dulce.
La reforma aprobada modifica el rol del inventario y permite evaluaciones provinciales para determinar usos del terreno. Con ello, la autoridad central cede parte de la determinación sobre qué áreas permanecen protegidas. El cambio, en la práctica, redefine cómo se aplicarán las prohibiciones establecidas hace más de una década.











