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- Recomendaciones para refrescarse cuidando el músculo
- Carbohidratos: ¿por qué el arroz y la pasta no son el enemigo?
- Calorías y sensación de frescor: desmontando ideas populares
- Los tres mitos de verano que hay que derribar
- Color y resaca: cómo identificar bebidas problemáticas
- Frutas de estación: hidratación, azúcar y opciones inteligentes
El nutricionista Diego Sívori llegó a los estudios y ofreció una guía práctica para comer y beber en los días calurosos sin sacrificar la masa muscular ni caer en mitos comunes. Con un tono directo, explicó qué opciones realmente refrescan y cuáles solo dan la sensación de alivio momentáneo. Sus consejos combinan ciencia y trucos fáciles para aplicar en la cocina y en salidas sociales. La charla repasó desde legumbres frías hasta bebidas alcohólicas y frutas de estación.
Recomendaciones para refrescarse cuidando el músculo
Sívori sugiere alternativas que hidratan y aportan proteína sin exigir demasiado al organismo. Una propuesta práctica es incorporar legumbres frías en ensaladas, que aportan aminoácidos y saciedad. También destacó el valor de las semillas secas comestibles como complemento para recuperar nutrientes y sensación de frescura.
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El nutricionista aclara que la clave está en elegir alimentos que combinen agua y proteína. Además, señaló que optar por preparaciones ligeras facilita la digestión. Estos cambios permiten mantener masa muscular y evitar picos de hambre.
Carbohidratos: ¿por qué el arroz y la pasta no son el enemigo?
Contrario a muchas creencias, Sívori explicó que algunos carbohidratos son fáciles de digerir. Puso como ejemplo al arroz, que se procesa rápidamente en el tracto digestivo. Dijo que, en ciertos contextos, el arroz blanco puede ser preferible al integral para obtener resultados específicos.
También aclaró que el problema no siempre está en el cereal, sino en sus acompañamientos. Las salsas cremosas, quesos y embutidos aumentan la carga calórica del plato. Por eso recomendó controlar los “amigos” del arroz y la pasta.
Calorías y sensación de frescor: desmontando ideas populares
No todo lo frío es bajo en calorías y no todo lo caliente engorda más. Sívori señaló que postres fríos como el helado pueden aportar muchas calorías en poco volumen. Por eso llamó a la prudencia al elegir un “refresco” que en realidad suma energía.
Desde la fisiología, explicó que el cuerpo no convierte todo lo consumido en energía utilizable. Puso un ejemplo numérico para ilustrar la idea: gran parte de un helado se transforma en calor corporal. Concluyó que afirmar que “el helado refresca” es una simplificación que no siempre se cumple.
Los tres mitos de verano que hay que derribar
Sívori identificó tres creencias extendidas sobre alimentos y bebidas veraniegas. Según él, mucha gente confía en opciones que dan placer inmediato pero aumentan la temperatura interna. Estas ideas fomentan decisiones alimentarias poco eficaces para hidratarse.
- Helado: sensación de frescor momentánea, alto aporte calórico.
- Cerveza: puede hidratar en apariencia, pero también provoca hinchazón.
- Papas fritas: crujientes y adictivas; modelo de combinación dañina.
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El experto explicó que la mezcla de carbohidratos, grasas y textura crocante activa centros de recompensa en el cerebro. Esa conjunción hace que sea difícil consumir una porción moderada. En cambio, alimentos más saludables no provocan la misma respuesta hedónica.
Color y resaca: cómo identificar bebidas problemáticas
En la discusión sobre alcohol, Sívori relacionó color con mayor probabilidad de resaca. Las bebidas oscuras o con colorantes suelen contener compuestos que empeoran los efectos al día siguiente. Por eso nombró a los aperitivos como ejemplos típicos en la temporada de calor.
También comparó cerveza y vino en términos calóricos y de sensación corporal. Explicó que ambos tienen valores parecidos en calorías por porción. Sin embargo, la cerveza suele producir más hinchazón debido a su contenido y gas.
Frutas de estación: hidratación, azúcar y opciones inteligentes
Sobre sandía y melón, el especialista destacó su aporte hídrico y su capacidad para saciar. Indicó que, pese a su dulzor, la cantidad de azúcar en una porción de sandía no equivale a la de un caramelo. Además, aportan fibra y ayudan a mantener el volumen gástrico sin sumar muchas calorías.
Como consejo práctico, propuso transformar frutas en snacks fáciles de conservar. Una sugerencia simple es congelar uvas para obtener un bocadillo fresco y nutritivo. Según Sívori, ese truco resulta ideal para calmar la ansiedad por algo frío sin caer en alimentos calóricos.













