Ex integrante de la realeza británica: se enamoró de un argentino y murió trágicamente

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El arresto reciente del expríncipe Andrés por su presunto vínculo con el caso Epstein puso de nuevo en el centro de la escena a figuras cercanas a la monarquía. Entre ellas reapareció el nombre de Susan Barrantes, mujer que formó parte de esa red de relaciones y que eligió Argentina como su hogar. Su historia combina amistad con la realeza, un amor por el polo y un desenlace trágico en una ruta bonaerense. Muchos recuerdan cómo su vida terminó en un accidente y cómo pidió ser enterrada junto a su esposo en la estancia que ambos amaron.

Vínculos con la corona y el regreso de un nombre polémico

La detención del hermano del rey Carlos III reavivó recuerdos sobre amistades y compromisos sociales que cruzaron continentes. Susan Barrantes aparece en esas tramas por su cercanía con la familia real británica. Fue madre de Sarah Ferguson, la conocida duquesa de York, y mantuvo relaciones personales con figuras destacadas del círculo monárquico. Esos lazos explican por qué su muerte tuvo repercusión internacional.

Además de su relación familiar, Susan conservó amistades con personas del entorno real, incluida Lady Di. Esos nexos la convirtieron en un personaje mediático durante décadas. Su nombre vuelve a mencionarse cada vez que emergen escándalos que salpican a la realeza.

La madrugada del siniestro: cómo se desarrolló el accidente

El accidente ocurrió la noche del 19 de septiembre de 1998, cuando Susan decidió volver a su estancia tras pasar la tarde con una amiga. Iba acompañada por su sobrino, Rafael, y se detuvo en un almacén antes de tomar la ruta. Poco después cruzó por un control policial donde anotaron la patente de su Rover, matrícula BLK 019. Esa fue la última señal conocida antes del choque.

En la ruta provincial 23 el Rover impactó de frente contra una Renault Trafic. El conductor de la Trafic, José María Rodríguez, llevaba mercadería y regresaba a Tres Lomas para cenar con su familia. Bomberos y patrullas acudieron al lugar y describieron una escena devastadora. Los rescatistas encontraron un vehículo prácticamente destruido y heridas graves en los ocupantes.

Las consecuencias fueron letales para Susan y dolorosas para los demás involucrados. Rafael sufrió cortes, una lesión facial y la fractura del tobillo derecho. Rodríguez quedó con la pierna derecha quebrada y la Trafic con el frente destrozado. Los peritajes posteriores contradijeron algunas versiones iniciales sobre cinturón y velocidad.

Investigación forense y testimonios clave

El juez a cargo ordenó el traslado de los cuerpos al laboratorio y una autopsia que esclareciera las causas exactas de la muerte. Las primeras hipótesis señalaron exceso de velocidad y falta de cinturón, pero los estudios técnicos matizaron esas versiones. En el lugar trabajaron policías, bomberos y médicos, mientras los heridos eran atendidos en el hospital local. La investigación intentó ordenar esos hechos contradictorios.

En las horas siguientes, la amiga con quien Susan había pasado la tarde, conocida como Puqui Ribot, fue quien llamó a las hijas de la víctima. Jane y Sarah recibieron la noticia y se apresuraron a viajar para estar junto al cuerpo y resolver los trámites. Sarah llegó desde Italia hasta Salliqueló y aguardó la llegada de su hermana desde Australia. Ambas recorrieron después la estancia familiar antes de participar del sepelio.

De Bramcote a la pampa: vida, amores y traslado a Argentina

Susan Mary Wright nació en Bramcote, Nottinghamshire, el 9 de junio de 1937. Se formó en colegios de prestigio y, ya siendo joven, conoció a Ronald Ferguson, con quien tuvo dos hijas. Tras separarse en 1966, conoció a Héctor Barrantes, un polista argentino, y decidió mudarse al país sudamericano. La pareja se casó en 1975 y la vida de Susan quedó ligada para siempre al campo y al polo.

Sus rasgos personales la hicieron conocida: era generosa, con sentido del humor y fácil trato. Mantuvo estrechas relaciones con la realeza británica y cultivó especialmente una amistad con Lady Di. Esa red social consolidó su presencia en publicaciones y crónicas del mundo aristocrático. Su figura transitó entre la vida rural y el brillo de los círculos reales.

Cuando murió Héctor, a quien ella llamaba “El Gordo”, Susan se puso al frente de la estancia El Pucará y del criadero de caballos de polo. Asumió las deudas y los desafíos del negocio en un contexto difícil para la actividad. A pesar de grandes esfuerzos, las pérdidas superaron las ganancias en varias temporadas. Sin embargo, ella luchó por mantener la propiedad y el legado familiar.

Últimos pedidos y el entierro en El Pucará

En los días posteriores al accidente, Puqui Ribot se ocupó de la documentación para facilitar el viaje de las hijas y el entierro. Sarah, visiblemente afectada, se abrazó con familiares en el aeropuerto y preguntó con lágrimas la razón del trágico episodio. Las hermanas esperaron juntas para recorrer la estancia que su madre tanto amó. Ese paseo fue parte del ritual antes del adiós final.

Según quienes la conocieron, Susan había expresado tiempo atrás su deseo de descansar junto a su esposo en la tierra que los unió. Su voluntad fue respetada y fue sepultada al lado de Héctor en El Pucará. El entierro cerró un capítulo que mezcló la nostalgia de la pampa con la cercanía de la corona británica. Así quedó sellada su historia: entre el polo, la familia y un final que marcó a quienes la rodearon.

Hechos clave en una noche que marcó la memoria

  • Fecha del accidente: 19 de septiembre de 1998.
  • Lugar: Ruta provincial 23, provincia de Buenos Aires.
  • Vehículos: Rover de Susan y Renault Trafic.
  • Víctimas: Susan Barrantes fallecida; Rafael y José María Rodríguez, heridos.
  • Destino final: Entierro en la estancia El Pucará, de acuerdo a la última voluntad.

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