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- Infancia, entorno familiar y primeros consumos
- Aislamiento escolar, abuso y la espiral autodestructiva
- Recaídas, sobredosis y el punto de quiebre que exigió intervención
- Método terapéutico: rutina, gestión emocional y prevención de recaídas
- Dirección, experiencia personal y un mensaje para quienes sufren
Christian Curiel Mitja relata en La Fórmula Podcast una trayectoria marcada por el consumo desde la infancia, episodios traumáticos y múltiples recaídas. Su testimonio mezcla recuerdos familiares, crisis personales y la decisión de transformar ese dolor en una carrera profesional dedicada a la rehabilitación. Hoy dirige centros en España y explica por qué considera la adicción una enfermedad que requiere acompañamiento constante. La conversación ofrece relatos duros y también propuestas concretas para quienes buscan recuperarse.
Infancia, entorno familiar y primeros consumos
Nació en una familia trabajadora con padres jóvenes y sintió desde pequeño carencias afectivas. Su abuela fue figura central, pero la sobreprotección generó compensaciones fuera del hogar. Buscó afecto en amistades prematuras y en conductas que lo hicieron madurar antes de tiempo.
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A los 11 años probó marihuana en un camping y la curiosidad derivó en alcohol y psicodélicos. En pocos años pasó por LSD, éxtasis y otras sustancias que configuraron su adolescencia. En la escuela ya mostraba patrones de consumo y empezaba a depender del grupo para sentirse aceptado. Esa falta de herramientas emocionales lo dejó sin recursos para manejar el dolor.
Aislamiento escolar, abuso y la espiral autodestructiva
Durante la secundaria sufrió acoso y se sintió muy solo, lo que lo empujó a relacionarse con personas mayores. Esa conexión lo introdujo a fiestas, venta y consumo habitual de pastillas. A los 14 años vivió un episodio de abuso con un adulto que le provocó miedo, vergüenza y un secreto que no contó. El peso de ese suceso potenció su rabia y la tendencia a autodestruirse.
La soledad y el trauma alimentaron conductas evasivas; el consumo pasó a ser su ocupación principal. Buscaba la intensidad que no encontraba en el entorno familiar. Sin apoyo adecuado, la espiral se profundizó y la vida giró en torno a la siguiente dosis o salida nocturna.
Recaídas, sobredosis y el punto de quiebre que exigió intervención
Tras varios intentos de cambio, la cocaína se volvió protagonista y la mentira cotidiana le consumía energía. La presión familiar culminó en una sobredosis que obligó a una intervención médica. Ese episodio fue el empujón para ingresar en un centro y buscar ayuda profesional.
Antes de ese ingreso logró casi cuatro años de abstinencia, pero la pérdida de su abuela desestabilizó su recuperación. Luego vino una recaída abrupta que no fue gradual y derivó en conductas peligrosas. Entre los problemas que enfrentó estuvieron:
- Retomar el consumo sin transición, con alcohol y juego intensos.
- Ocultar la adicción a su pareja y a su familia.
- Cometer fraudes y desperfectos económicos para sostener la dependencia.
- Intentos de suicidio y hospitalización psiquiátrica.
Su paso por comunidades terapéuticas mostró el daño físico y mental acumulado. Vivió un descenso drástico de peso y condiciones extremas en el encierro. Fue entonces cuando pidió continuar la recuperación en un entorno con más recursos.
Método terapéutico: rutina, gestión emocional y prevención de recaídas
En su enfoque, la estructura diaria es clave para restituir hábitos y reducir la búsqueda de intensidad. Los centros que dirige practican horarios muy marcados para que los pacientes recuperen orden y previsibilidad. La idea central es enseñar a tolerar el aburrimiento y a manejar las emociones sin sustancias. El trabajo combina terapia individual y grupal con apoyo psiquiátrico.
Herramientas y actividades clave
En la práctica, su equipo integra diversas terapias para trabajar la mente y el cuerpo.
- Deporte y gimnasio para recuperar la energía corporal.
- Terapia de grupo y arteterapia para expresar sentimientos.
- Psicoterapia individual y seguimiento psiquiátrico.
- Programas específicos de prevención de recaídas y educación emocional.
La intención es que la persona desarrolle recursos internos sostenibles. Si la gestión emocional mejora, la conducta también cambia. Por eso la terapia prioriza herramientas para decidir mejor en situaciones de riesgo.
Dirección, experiencia personal y un mensaje para quienes sufren
Christian es hoy director ejecutivo del Centre Terapèutic Dia 1 y de Curiel Adicciones en España. Su propia historia, que incluye consumo intenso de cocaína y consecuencias severas, le dio la perspectiva para acompañar a otras personas. Se considera en recuperación continua y evita fijar el tiempo como único marcador del cambio.
Destaca que el sostén familiar, sobre todo el de su mujer y su hija, es el motor de su vida diaria. En sus centros afirma que la tasa de éxito durante los dos primeros años supera el noventa por ciento cuando el tratamiento es intenso y completo. Insiste en que la adicción es una enfermedad crónica con riesgo de recaída y que la vigilancia debe mantenerse. A quienes creen que no hay salida les recuerda que su propia vida pasó de la calle a ayudar a otros cada día.












