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El Gobierno y el Banco Central coinciden en que hay segmentos de precios domésticos que aún no se ajustaron y podrían mover la inflación en las próximas rondas. Esa tensión se centra en tarifas públicas, servicios de comunicación y combustibles, rubros que el Ejecutivo esperaba ver reflejados en una canasta actualizada. La decisión de postergar el nuevo método de medición del Indec reavivó el debate sobre cuánto faltaría para normalizar esos precios. Economistas e inversores siguen la pista a esos ajustes porque pueden alterar las expectativas de precios.
Qué sectores muestran mayores rezagos y por qué importan
El análisis del Banco Central detectó discrepancias relativas entre distintos bienes y servicios si se los compara con un punto de referencia en 2019. Según ese estudio, las facturas de luz, gas y agua mantienen un retraso marcado frente a otros precios. En paralelo, las tarifas de internet y telefonía y los combustibles aparecen también por debajo de su valor «esperado».
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Ese desajuste es relevante porque estos rubros representan gastos regulares en los hogares. Si se corrigieran en forma rápida, tendrían un efecto directo sobre el índice de precios al consumidor. Por eso el Gobierno venía preparando una canasta actualizada que ahora quedó suspendida. La postergación complica la lectura pública del verdadero impacto potencial en la inflación.
Análisis del BCRA: la referencia de 2019 y los porcentajes clave
El Banco Central tomó como punto de partida el primer semestre de 2019 para evaluar la evolución relativa de precios. Esa fecha fue elegida porque, según la entidad, representaba una referencia más equilibrada después de años de ajustes tarifarios. Desde entonces, varios rubros se movieron por debajo o por encima del promedio inflacionario.
Cuánto faltarían para volver a ese referente
El estudio del BCRA señala que las tarifas públicas estarían aproximadamente 25% por debajo de su nivel indicado en 2019. En tanto, el sector de Comunicaciones (internet y celulares) mostraría un 20% de atraso. Los combustibles, por su parte, se ubicarían algo más de un 10% por debajo de ese valor de referencia.
Cómo habría cambiado la canasta del Indec y el efecto sobre el IPC
La canasta que el Indec preparó para medir la inflación contemplaba un mayor peso para servicios de vivienda y energía. En ese esquema, el rubro que incluye electricidad, gas y otros servicios pasaba a representar 14,5% del total, con un aumento de 5,1 puntos porcentuales. Transporte habría ascendido a 14,3%, ganando 3,3 puntos sobre la canasta vigente.
Comunicaciones también ganaba protagonismo y ascendía de 2,8% a 5,1% de la canasta. Esa reponderación busca reflejar el consumo real de las familias, y al mismo tiempo incrementa la influencia de los rubros rezagados sobre el índice general. Por eso los ajustes pendientes en estos sectores pueden traducirse en un salto adicional del IPC.
Consultoras privadas estimaron que, por esos cambios, habría alrededor de 11 puntos porcentuales más de impacto derivados de los rubros más atrasados. Para un Gobierno que presenta la desinflación como eje central, esa cifra no es menor. Esa fue una de las razones políticas detrás de la decisión de no publicar por ahora la nueva canasta.
Productos que se encarecieron por encima del promedio
El mismo relevamiento permite identificar qué ítems subieron mucho más que el resto en los últimos años. Un caso destacado es la ropa, que llegó a ubicarse cerca de 30 puntos por encima del referente de 2019 al cierre de 2023. Ese desbalance refleja cambios en la oferta, demanda y tipo de cambio.
- Vehículos 0 km: aumentaron por encima de la media.
- Frutas y verduras: registraron alzas sostenidas.
- Carnes: estuvieron entre los más caros en términos relativos.
- Medicamentos: también mostraron precios superiores.
Estos aumentos ayudan a explicar por qué la percepción del costo de vida difiere entre rubros. Mientras algunos precios requieren recomposición, otros ya absorberon subas importantes. Esa mezcla complica la comunicación pública sobre la inflación real.
Señales para hogares, empresas e inversores
La lectura oficial es que aún existe margen para que tarifas y servicios se ajusten por encima del promedio de la inflación. Ese mensaje busca preparar a los mercados y a los consumidores para posibles incrementos selectivos. Al mismo tiempo, la postergación de la nueva medición del Indec dejó un vacío informativo que genera incertidumbre.
En una presentación en Londres, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, expuso estos desbalances relativos ante inversores internacionales. La reacción de empresas y fondos suele ser sensible a cambios en las tarifas reguladas y en los combustibles. Por eso cualquier decisión futura sobre ajustes podría tener efectos visibles en expectativas, precios y decisiones de consumo.












