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Un violento episodio sacudió una sede de recolección de residuos en la Ciudad: un ex delegado asegura haber sido atacado por una patota durante una pelea interna dentro del sector. La denuncia ya llegó a la Justicia y reaviva tensiones en el Sindicato de Camioneros, con versiones encontradas entre las partes involucradas.
Relato del agresor y detalles del incidente en Urbasur
Gustavo Ferreyra, quien ocupó el rol de delegado en Urbasur durante una década, declara que fue víctima de una agresión dentro de la empresa. Según su testimonio, un grupo de entre diez y doce personas lo atacó en la sede ubicada en José A. Cortejarena. Ferreyra vincula la organización del episodio con José “Teta” Garnica, dirigente del sector de recolección.
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El ex delegado asegura que primero hubo provocar y amenazas verbales y luego la violencia física escaló rápidamente. También sostiene que se convocó un paro en la planta como pantalla para encubrir la golpiza. La agresión quedó registrada y fue denunciada ante la comisaría local.
Lesiones y atención médica tras el ataque
Tras el ataque, Ferreyra fue atendido en un centro oftalmológico por lesiones en el ojo izquierdo. Señaló además la pérdida de una pieza dental y múltiples hematomas en piernas y torso. En su relato figura el uso de un palo de escobillón como arma.
- Posible desprendimiento de retina en el ojo izquierdo.
- Una muela perdida y golpes en la cara.
- Heridas en las piernas por impactos con un palo.
«Estoy vivo de milagro, me quisieron matar», expresó en uno de los videos que difundió. Añadió que dos compañeros lograron sacarlo del lugar y que por ahora su prioridad es recuperarse antes de reclamar formalmente ante el sindicato.
La versión de Garnica y su defensa pública
José “Teta” Garnica rechazó haber participado en la agresión y dijo no ser responsable directo de los golpes. A la vez, sostuvo que nadie puede considerarse culpable hasta que la Justicia lo determine. Sin embargo, en sus declaraciones no negó que existiera una pelea dentro del galpón.
Contradicciones y justificaciones
Garnica afirmó que hubo una trifulca y minimizó la idea de una organización planificada del ataque. También negó estar enfrentado personalmente con Ferreyra y aseguró que sus compañeros son «trabajadores» a los que respeta. En un pasaje polémico, dijo que a Ferreyra «se lo tenía merecido» por comentarios y actitudes previas.
En su defensa describió incidentes previos y reproches entre colegas, y reclamó que la justicia determine responsabilidades. Su postura mezcla rechazo a la acusación con críticas al comportamiento del ex delegado.
Medidas formales: denuncias y postura de Urbasur
La empresa Urbasur, a través de su abogado, declaró que mantiene silencio institucional sobre el conflicto interno pero confirmó que realizó las presentaciones correspondientes ante la Fiscalía. Aseguraron estar a disposición de la Justicia y que la empresa no participó directamente en el episodio.
Entre las acciones mencionadas por la firma figuran:
- Denuncia ante la Fiscalía por los hechos ocurridos en la sede.
- Expectativa por medidas judiciales para definir sanciones internas.
- Seguimiento del estado de salud del trabajador agredido.
Urbasur explicó que, por tratarse de un conflicto gremial, esperan que la investigación determine si corresponde aplicar sanciones internas. Mientras tanto, la compañía afirmó que colaborará con las autoridades.
El trasfondo: una interna que divide a Camioneros
El episodio forma parte de una disputa más amplia dentro del Sindicato de Camioneros, donde alineamientos y lealtades generan tensiones. Ambos protagonistas dijeron responder a la figura de Hugo Moyano, pero las relaciones internas evidencian fisuras. La rama de recolección es el epicentro de estos choques.
En el último año se multiplicaron denuncias, asambleas y cruces públicos entre facciones. Algunos delegados vinculados a otro sector del sindicato cuestionaron a referentes cercanos a Moyano por supuestas irregularidades. Ese clima de desconfianza profundiza enfrentamientos y afecta la convivencia en los galpones.
Recientemente circularon volantes y declaraciones que marcaron la disputa pública entre grupos internos. El conflicto combina acusaciones de corrupción, peleas por liderazgo y episodios de violencia física.












