Médico cardiólogo Daniel López Rosetti advierte: trabajamos mucho más y peor

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El cansancio que aparece al cierre del año no es casualidad: combina jornadas largas, exigencias tecnológicas y un desgaste acumulado. El médico Daniel López Rosetti explicó en una entrevista televisiva cómo esa suma de factores impacta en el ánimo y la salud. Sus reflexiones conectan con lo que muchos sienten hoy: menos energía, menos disfrute y más desconexión. Leer sobre las causas y las señales ayuda a reconocer cuando el agotamiento exige cambios.

Por qué llegamos exhaustos al final del año: ritmo digital y sobrecarga laboral

La vida moderna impone una velocidad distinta a la que evolucionó nuestro cerebro. Según Rosetti, la aceleración digital intensifica tareas y reduce pausas naturales. Ese ritmo constante genera una sensación de fatiga crónica.

Además, el trabajo actual suele ser más demandante y fragmentado. Las jornadas parecen expandirse fuera del horario formal. En conjunto, estas dinámicas provocan menos recuperación y más desgaste emocional.

Burnout: cómo reconocer el síndrome de «estar quemado»

El burnout es un estado complejo que combina cansancio profundo, distancia emocional y la sensación de no rendir como antes. No se trata solo de dormir poco; es una pérdida de conexión con el propio quehacer y con los demás. Identificarlo a tiempo permite buscar medidas terapéuticas y laborales.

Síntomas comunes que conviene vigilar

  • Agotamiento emocional: falta de respuestas afectivas ante situaciones cotidianas.
  • Despersonalización: creciente frialdad o alejamiento de colegas y seres queridos.
  • Sentimiento de ineficacia: percepción persistente de bajo logro personal.

Estos signos suelen aparecer de manera progresiva y afectan el rendimiento y la vida privada. Consultar con un profesional ayuda a diferenciar burnout de otros trastornos. La intervención temprana mejora las posibilidades de recuperación.

Trabajo, vocación y bienestar: cuándo el empleo desgasta

Rosetti subraya que no siempre el volumen de horas determina el estrés. El factor decisivo es la satisfacción con lo que se hace. Trabajar muchas horas puede ser tolerable si hay sentido y condiciones favorables.

Por el contrario, desempeñarse en un empleo que genera desagrado incrementa el riesgo de sufrir consecuencias físicas y emocionales. Cuando el trabajo mina la alegría, aparece la tensión crónica. Surgen dudas sobre si atribuir problemas de salud solo a la jornada laboral o a la suma del resto de la vida.

El especialista narró una escena que lo marcó: un hombre pescando, tranquilo, mientras su compañera comía un choripán. Esa imagen le llevó a pensar que la felicidad requiere intención. La reflexión apunta a que no basta con esperar bienestar; hay que cultivarlo activamente.

Estrategias prácticas para recuperar energía y reducir el impacto del estrés

Pequeños cambios cotidianos pueden lograr alivio y prevenir el desgaste profundo. Rosetti propone cuidar los ritmos, limitar la hiperconexión y priorizar actividades recargantes. Estas medidas buscan restituir pausas y sentido al día a día.

  • Establecer límites digitales: horarios sin notificaciones tras la jornada.
  • Incluir pausas activas cada pocas horas para descansar la mente.
  • Revisar la carga laboral y negociar tareas cuando sea posible.
  • Promover actividades que generen placer y conexión social.
  • Consultar con profesionales ante síntomas persistentes.

Adoptar algunas de estas prácticas facilita recuperar energía y sostener la salud mental. Implementarlas de forma gradual ayuda a convertirlas en hábitos. La constancia será clave para notar cambios reales en el bienestar diario.

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