mayo 12, 2021

Diario el Analísta

Mundo de las noticias en español

¡Qué absurdo! Turistas no pueden fotografiar Garganta del Diablo en Cataratas Argentina

Las redes sociales de Puerto Iguazú y Misiones destilan veneno contra la administración del Parque Nacional Iguazú. Allí, ni turistas ni profesionales pueden tomar fotografías en el mejor punto de Garganta del Diablo, salvo que paguen cierta cantidad a los fotógrafos autorizados.

La mejor vista de las cataratas se ha convertido en un monopolio. De hecho, es así desde hace dos años, pero ahora se hace público porque un reconocido fotógrafo de Puerto Iguazú fue víctima de acciones autoritarias de los guardaparques el pasado viernes, según el portal El Territorio de Posadas.

El fotoperiodista Sixto Fariña visitó el Parque Nacional Iguazú con su familia y decidió tomar fotos con su equipo profesional. Inmediatamente se le acercaron los guardabosques, quienes quisieron obligarlo a borrar las fotos y se apoderaron de su equipo, deslizando su instrumento de trabajo – en la máquina había fotos que tomó para El Territorio. También está sujeto a una multa.

Sixto Fariña: reconocido y experimentado profesional tratado casi como un delincuente. Foto El Independiente Iguazú

El portal reveló que cuando un fotoperiodista profesional necesita tomar fotos en las cataratas, primero debe pedir permiso y su trabajo es acompañado por un guardabosques.

Fariña ha sabido que su equipo no será devuelto hasta mañana lunes, cuando regrese el director del parque.

Es esta historia la que ha repugnado a los internautas, quienes reconocen el buen hacer del fotógrafo, con décadas de experiencia, explica El Territorio.

SIN EXPLICACIÓN

El portal se puso en contacto con el director del parque, Sergio Acosta, y con Juan Garibaldi, director regional de parques nacionales, para investigar la controvertida actuación de los guardaparques, quienes trataron a un reportero fotográfico casi como si fuera un criminal.

READ  Internautas eligen a Emperador como compañero ideal de Gómez en Recopa

Ninguno de ellos aclaró mucho: ni por qué está prohibido el acceso a turistas que no pagan por una foto en un sector del parque ni qué daños o pérdidas puede causar un reportero gráfico durante la jornada. ‘grabando imágenes del parque, incluso si lo hace sin previo aviso. antes de.

Según El Territorio, Garibaldi se limitó a explicar, por SMS, que la administración de los parques nacionales regula todas las actividades en las áreas protegidas del país.

Allí, los guías turísticos calificados y los fotógrafos deben cumplir una serie de requisitos y pagar tarifas para trabajar. En el caso de estos últimos, pueden vender fotos a los turistas.

Los dos entrevistados también manifestaron que en varias ocasiones se tomaron minutas y el material de filmación estuvo a cargo de la administración del Parque Nacional Iguazú. Y es que muchos elementos retenidos no fueron devueltos a sus dueños.

Dentro del parque, cuenta El Territorio, están trabajando fotógrafos que forman parte de una asociación. Algunos de ellos llevan 40 años en funcionamiento. El presidente de la asociación, Guillermo Gamarra, explicó que cada año, cada fotógrafo debe renovar su licencia con la presentación de una serie de documentos y pagar una suscripción anual.

Algunos de ellos hacen su trabajo en el paseo inferior, en Salto Bosetti, y otros en Garganta do Diabo, donde se demarca el espacio entrevistado para evitar que otros obtengan una mejor y más privada foto.

El “curralito”, como se le llama, fue creado para definir un espacio para trabajar cómodamente, sin molestar a los visitantes. “No solo organizaban su trabajo, sino que también tenían el monopolio de una de las mejores vistas de las cataratas”, dice El Territorio.

READ  Prohibido en el baile de las políticas climáticas y de biodiversidad

El Territorio cerró el artículo criticando seriamente el uso de un espacio de parque público para definir quién puede y no puede fotografiar y a la administración del parque por sus actitudes abusivas.