7 de cada 10 trabajadores ya perdieron poder adquisitivo: su sueldo rinde menos

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Un estudio reciente sobre salarios y consumo muestra que la mejora en la inflación no se tradujo en alivio real para la mayoría de los trabajadores argentinos. La investigación, realizada por el portal de empleo Bumeran con más de 6.400 encuestados en la región, refleja un empeoramiento en la percepción del ingreso frente a 2025. Los resultados revelan tensiones cotidianas: sueldos que se agotan rápido, ahorro casi inexistente y deudas que marcan prioridades. A continuación se desglosan los datos claves y las consecuencias para las familias.

El golpe al poder adquisitivo que sienten los trabajadores

La percepción del salario empeoró de forma notoria este año. Un 74% de los consultados en Argentina afirma que su poder adquisitivo se redujo en los últimos meses, un aumento marcado respecto a 2025. Esta cifra evidencia una brecha entre las cifras macro y la experiencia diaria de los hogares.

La sensación de pérdida es transversal a sectores y edades. Muchos trabajadores indican que, aunque la inflación se desacelera, sus ingresos siguen sin alcanzar para recuperar lo perdido. Eso obliga a priorizar pagos básicos y frena cualquier plan de recuperación económica personal.

El estudio subraya que la percepción social sobre el salario tarda más en mejorar que los indicadores oficiales. Por eso, incluso con números macro favorables, la cotidianidad financiera de la población no se normaliza de inmediato.

En qué se va cada sueldo: prioridades de gasto

El destino principal del ingreso mensual es el pago del alquiler, seguido por la compra de alimentos y las obligaciones financieras. Estas tres partidas concentran la mayor parte del presupuesto familiar y condicionan el resto de las decisiones económicas.

Principales rubros según la encuesta

  • Alquiler: el gasto principal para el 44% de los encuestados.
  • Alimentos: representan el 27% de la canasta de egresos.
  • Pago de deudas: ocupa el 16% de los desembolsos.

Además, el tiempo que dura el sueldo es otro indicador crítico. El 73% asegura que su salario no les alcanza por más de dos semanas, y casi tres de cada diez destinan todo su ingreso inmediato al pago de cuentas. Solo una minoría, alrededor del 9%, llega con dinero hasta fin de mes.

Ahorro casi inexistente y motivos detrás

Ahorrar se volvió una rareza para la mayoría de los trabajadores. El 90% dice que no puede guardar dinero, y quienes sí logran hacerlo lo hacen en porcentajes muy pequeños del ingreso. Esta situación limita la capacidad de responder a emergencias y retrasa proyectos personales.

Las razones para no ahorrar se repiten con fuerza entre los consultados. Entre las causas principales aparecen:

  • Salario insuficiente para cubrir gastos básicos (54%).
  • Altos niveles de endeudamiento personales (20%).
  • Prioridad en cubrir necesidades inmediatas como alimentación y servicios (12%).

Quienes sí consiguen ahorrar muestran preferencias por instrumentos financieros. El 30% invierte en fondos de inversión, y otro segmento relevante compra moneda extranjera como refugio. Estas opciones reflejan la búsqueda de resguardo ante la incertidumbre económica.

Endeudamiento: la otra cara de la crisis salarial

El crédito y las obligaciones crecieron entre los trabajadores argentinos. Hoy el 77% reconoce tener algún tipo de deuda, un aumento frente al 72% reportado en 2025. Este aumento condiciona la capacidad de ahorro y limita la respuesta a choques económicos.

Si se materializara un aumento salarial, la prioridad de muchos sería destinarlo a saldar obligaciones. Según la muestra:

  • 46% pagaría deudas.
  • 22% ahorraría parte del aumento.
  • 15% lo usaría en consumo diario.

Además, la solidaridad familiar pesa en el escenario financiero. La mitad de los trabajadores sostiene a otras personas, ya sea de manera habitual o esporádica, lo que amplía la presión sobre recursos ya escasos.

Qué piensan los líderes del mercado laboral

Desde Bumeran señalan que los datos muestran una desconexión entre los indicadores macroeconómicos y el día a día de los empleados. Federico Barni, CEO de la plataforma, advierte que la baja de la inflación no garantiza una recuperación del salario real ni del consumo habitual.

Para Barni, la recuperación debe apuntar a devolver previsibilidad y poder de compra a las familias. Eso implica políticas y acuerdos que no solo contengan precios, sino que también permitan aumentos salariales sostenibles.

En su análisis, la recuperación de la confianza se logra de manera gradual, porque las personas evalúan cuánto duran sus ingresos y si pueden reducir su endeudamiento. Por eso, reconstruir capacidad de consumo es un desafío a mediano plazo.

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