Julio César Strassera: proponen nombrar una estación de subte a 50 años del golpe

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La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires analiza en estos días una serie de proyectos para cambiar nombres en el espacio público. Son propuestas que a primera vista parecen técnicas, pero que activan debates sobre memoria, cultura y política. Un paquete de iniciativas ingresó a comienzos de marzo y pretende renombrar estaciones de subte, calles, canteros y esquinas. Las propuestas han generado adhesiones y controversias en igual medida.

Renombramientos en estaciones de subte: homenajes y propuestas recientes

Entre las iniciativas presentadas se encuentran varias que afectarían el mapa del subte porteño. Los proyectos buscan incorporar homenajes a jueces, artistas y centros educativos. También aparecen pedidos vinculados a episodios históricos que marcaron a la ciudad.

Uno de los proyectos más comentados propone que la estación Uruguay de la línea B pase a llamarse Uruguay-Julio César Strassera. La moción destaca el rol del fiscal en el juicio que marcó el retorno de la justicia penal sobre los crímenes de la dictadura. Además, recuerda el valor simbólico de la frase «Nunca más» en el proceso de memoria.

  • Bolívar (línea E) a Bolívar-Colegio Nacional de Buenos Aires, para reconocer la cercanía con esa institución histórica.
  • José Hernández (línea D) a José Hernández-Raúl Soldi, en homenaje al pintor asociado al barrio de Núñez.
  • General Urquiza a General Urquiza-Mártires de la Semana Trágica, para recordar los hechos de 1919.

Otra propuesta, que promete polémica, es la que busca quitar la referencia a Rodolfo Walsh de la estación Entre Ríos de la línea E. La iniciativa sostiene que los nombres del espacio público deben limitarse a su función orientadora y no a objetivos políticos. Ese planteo ya generó críticas de sectores que entienden la medida como un retroceso en materia de memoria.

Qué exige la ley 83 para renombrar espacios públicos

El procedimiento para establecer nombres en la ciudad está regulado por la norma conocida como ley N°83. Esa ley fija qué tipos de lugares pueden ser nombrados y bajo qué condiciones. Entre los ámbitos comprendidos aparecen calles, parques, hospitales y estaciones de subterráneo.

  • Los nombres deben tener relación directa con la ciudad o poseer importancia nacional o universal.
  • El cambio debe basarse en razones institucionales, históricas o culturales.
  • No se admite designar a una persona antes de transcurridos diez años de su muerte o desaparición.
  • La ley alcanza a barrios, puentes, viaductos y establecimientos públicos.

El requisito de la década busca evitar homenajes inmediatos y permitir la reflexión social. Esa regla suele ser central en las discusiones sobre nuevas denominaciones. Por eso cada proyecto debe justificar su fundamento histórico o cultural.

Debate por Rodolfo Walsh: la memoria en disputa

La legisladora Rebeca Fleitas presentó otra vez un proyecto para eliminar la denominación Rodolfo Walsh de la estación Entre Ríos. Su argumento plantea que las calles y estaciones no deben incorporarse a campañas de carácter político. Ese criterio ha reavivado el debate sobre la función del espacio público en la transmisión de la memoria.

Rodolfo Walsh fue periodista y escritor, asesinado en 1977 por la dictadura tras la difusión de su Carta abierta a la Junta Militar. Para muchos, su nombre en el subte es un reconocimiento a la lucha por la verdad y la justicia. Para otros, la presencia de nombres con carga política en el callejero debe replantearse.

Calles que podrían llevar nombres de artistas y fiscales

Entre los proyectos también figuran propuestas para renombrar tramos de calles en la Capital. Los pedidos apuntan a figuras con impacto cultural o judicial. La argumentación suele sostener vínculos locales o simbólicos con los lugares propuestos.

  • Leopoldo Basavilbaso entre Monroe y Figueroa Alcorta sería rebautizada como Gustavo Cerati, por la relación del músico con la zona.
  • Combate de Costa Brava, en Retiro, podría llamarse Fiscal Alberto Nisman, dada su cercanía a tribunales federales.

El proyecto que propone a Gustavo Cerati destaca su influencia en el rock en español. El que promueve a Alberto Nisman apela a la memoria de una investigación emblemática y al impacto social de su muerte. Ambos casos muestran cómo el callejero se usa para fijar relatos públicos.

Homenajes locales: comunidades originarias y nombres del barrio

También hay iniciativas que apuntan al sur de la ciudad y a la recuperación de raíces locales. Una de ellas pretende que el acceso al Sitio Arqueológico La Noria sea llamado Pueblo Nación Querandí. La idea es visibilizar a las comunidades originarias que habitaron este territorio.

Otra propuesta busca que un cantero central en la avenida Juan Bautista Alberdi lleve el nombre de Geno y Tony Díaz. Ambos artistas nacieron en Mataderos y desarrollaron trayectorias en música y artes visuales. El proyecto intenta poner en valor la cultura barrial y su aporte a la identidad porteña.

Esquina para José Luis Cabezas

Entre las iniciativas figura la solicitud de nombrar una intersección en homenaje a José Luis Cabezas. El expediente propone que la esquina de California y Santa Elena, en Barracas, pase a llamarse «Esquina José Luis Cabezas». La elección busca vincular el lugar con la redacción de la revista donde trabajó el reportero gráfico. El homenaje recuerda el crimen que conmocionó al país y la demanda por justicia en causas contra la impunidad.

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