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- Tres velocidades en la actividad: ganadores, quietos y rezagados
- Cómo vienen los números: el pulso mensual y el EMAE
- Sectores que impulsan: agro, minería y energía en primer plano
- Industria y construcción: recuperación parcial y desafíos
- Semáforo económico: señales mixtas entre luces amarillas y rojas
- Variables que definirán el rumbo: salarios, crédito y el contexto global
- Perspectivas políticas y empresariales para consolidar el crecimiento
La economía argentina arranca el año con señales contradictorias: algunas actividades aceleran con fuerza, otras se mantienen estables y varias todavía luchan por recuperar lo perdido en los últimos dos años. En medio de ese panorama surge la duda sobre si el país está frente a una estanflación, con menor crecimiento y una inflación que no cede. Este informe desmenuza los datos recientes y explica qué sectores lideran, cuáles están en pausa y qué variables condicionarán la marcha futura.
Tres velocidades en la actividad: ganadores, quietos y rezagados
Los últimos análisis privados dividen la economía en tres grandes grupos según su desempeño. Hay industrias que aprovechan el contexto internacional y el mercado interno, mientras otras se mantienen en una meseta y un tercer bloque todavía no recupera niveles previos.
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Ejecuciones fiscales y embargos: qué riesgos y cómo protegerte
Este mapa sectorial ayuda a visualizar por qué el repunte no alcanza a todos por igual. Intermediación financiera, energía y agro aparecen como los más dinámicos; construcción e industria muestran caídas importantes; comercio, transporte y servicios empresariales se encuentran en una fase de estancamiento.
Cómo vienen los números: el pulso mensual y el EMAE
El cierre de 2025 registró un fuerte avance mensual en diciembre, pero los meses previos mostraron retrocesos. El indicador oficial EMAE aceleró hacia fin de año, aunque la volatilidad mensual refleja un escenario aún frágil.
El dato de enero del EMAE se publicará en las próximas semanas y será clave para confirmar si la tendencia de recuperación persiste. Mientras tanto, consultoras privadas ofrecen señales adelantadas que intentan anticipar la dirección de la actividad.
Sectores que impulsan: agro, minería y energía en primer plano
Un conjunto de rubros explicó gran parte de la mejora reciente. El agro, por ejemplo, mostró un aumento en las liquidaciones y en la molienda de soja, mientras la minería y la energía revelan dinamismo por demanda externa y precios favorables.
- Liquidaciones del agro y molienda de soja: subas destacadas frente al trimestre anterior.
- Producción de acero: repunte relevante que impulsa proveedores.
- Extracción de minerales, patentamientos y consumo de cemento tuvieron incrementos moderados.
Aunque estos sectores lideran, parte del crecimiento responde a efectos externos y estacionales. Por eso su continuidad dependerá de factores globales y de la capacidad interna para sostener la demanda.
Industria y construcción: recuperación parcial y desafíos
La fabricación enfrenta un proceso complejo: algunos indicadores muestran avances, pero la industria sigue por debajo de niveles preexistentes. Las cifras recientes indican que la producción fabril no ha recuperado totalmente lo perdido desde finales de 2023.
El sector automotriz exhibe una fuerte volatilidad con caídas mensuales pronunciadas en ciertos meses, lo que refleja menor demanda interna y mayor presión de las importaciones. Además, cierres de plantas y reducciones de personal agravan la percepción de riesgo entre inversores y empleadores.
Semáforo económico: señales mixtas entre luces amarillas y rojas
Un relevamiento con múltiples indicadores armó un “semáforo” que clasifica la actividad según su performance reciente. El balance final muestra avances muy marcados en algunos rubros, mientras otros aparecen con retrocesos importantes.
- Luz verde: agro, minería, acero y ciertos subrubros industriales.
- Luz amarilla: construcción, préstamos en pesos, ventas de combustibles y algunos consumos moderados.
- Luz roja: escrituras en la Ciudad (-16,7%), importaciones (-10,5%) y producción de autos con caídas notables.
Estos contrastes evidencian que el crecimiento es parcial y concentrado. Por eso el paso de un rebote puntual a una recuperación amplia exige medidas que apunten a sectores más intensivos en empleo.
Variables que definirán el rumbo: salarios, crédito y el contexto global
Analistas coinciden en que dos fuerzas internas serán determinantes: el poder adquisitivo de los asalariados y la disponibilidad de crédito en condiciones estables. Ambos elementos hoy muestran señales débiles y limitan una recuperación sostenida.
Además, la incertidumbre internacional, incluida la evolución de conflictos y de los precios de commodities como petróleo y soja, puede potenciar o revertir tendencias. Expertos advierten que la duración de esos factores externos será clave para el desempeño local.
Perspectivas políticas y empresariales para consolidar el crecimiento
El desafío no es solo económico, sino también político: crear reglas macroeconómicas claras y predecibles ayudaría a que el dinamismo se extienda a más sectores. Analistas señalan que sin señales de estabilidad la inversión privada y el empleo podrían tardar en recuperarse.
En ese sentido, el diálogo entre Gobierno y empresarios aparece como un punto central para mejorar el clima de negocios. La ampliación del impulso económico dependerá de decisiones que reduzcan la incertidumbre y favorezcan la inversión productiva.












