diciembre 10, 2022

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Cómo un peluquero argentino encontró el espacio comercial que soñaba en Blumenau

Casa Peluquería, que cuenta con la Villa Willy Sievert como sede, es el sueño hecho realidad de la peluquera argentina Miguel Estelrich. El auténtico salón de belleza, ubicado en la Rua Presidente Getúlio Vargas, en el centro de Blumenau, es donde desata todo el poder transformador que cultiva desde hace décadas.

En el espacio se ofrecen varios servicios de belleza, siendo el de mayor demanda el de peluquería y maquillaje para eventos de fin de semana. Entre semana aumenta la demanda de cortes y colores. Estelrich define la coloración como el «buque insignia» del salón y cree que eso se debe al trabajo en colaboración con la marca Wella Professionals.

Casa Peluqueria, ubicada en el centro de Blumenau. Foto: Casa Peluquería/Divulgación

El «aspecto general»

Para el peluquero, los profesionales de la belleza deben poder entregar una producción completa a los clientes y, según él, la diferencia de Casa Peluqueria radica precisamente en su capacidad de hacer una «mirada completa»🇧🇷

«Me gusta hacer de todo. El color, el maquillaje, el corte y el estilismo en un solo cliente. Así entiendo el verdadero poder del peluquero para transformar a las personas, sacando a relucir la belleza que creo que todos tenemos”, dice.

El peluquero y propietario de Casa Peluqueria, Miguel Estelrich, atendiendo a uno de sus clientes. Foto: archivo personal

descubrimiento de un poder

Peluquero durante casi 40 años, Estelrich dice que encontró su pasión profesional a la edad de 14 años. Incluso cuando era joven, afirma haber encontrado un poder que todavía usa hoy: el de transformar a las personas.

Según el profesional, todo comenzó cuando un grupo de amigos decidió tomar un curso de peluquería y lo invitó. Por pura curiosidad, el adolescente accedió a «ver qué iba a pasar». La conclusión de la aventura fue el descubrimiento de un talento y el comienzo de una exitosa carrera.

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Casa Peluquería/Divulgación

De Argentina a Blumenau

Nacido en la ciudad de Mendoza, el argentino confiesa haber soñado siempre con vivir en Brasil. Antes de mudarse vivía con un amigo brasileño en Buenos Aires y una vez mencionó su deseo de venir al país. Coincidentemente, tenía un amigo que era dueño de un salón de belleza en Blumenau.

Con la ayuda del brasileño, quien se encargó de establecer contacto entre Miguel y el dueño del negocio, el peluquero estuvo en el nuevo pueblo unos tres meses después. Dice que aunque Blumenau tiene fama de ser un pueblo ‘cerrado’, el proceso de adaptación ha sido pacífico y encantador.

“Creo que mi profesión, por tratarse de la belleza y la autoestima, me ha acogido muy bien. Al principio, claro, fue más difícil porque yo no hablaba portugués. Pero, poco a poco, fui aprendiendo y congeniéndome con la gente”, recuerda.

Peluquero y propietario de Casa Peluqueria, Miguel Estelrich. Foto: archivo personal

el espacio mismo

El profesional revela que, aunque siempre había soñado con construir su propio espacio, solo se dio cuenta del potencial de la idea cuando dejó el salón de belleza donde trabajaba como empleado y vio clientes que buscaban sus servicios. Para satisfacer la demanda, Estelrich comenzó a atenderlos en su residencia.

“Cuando estudias belleza y empiezas a trabajar en el campo, siempre sueñas con tener tu propio espacio porque idealizas cómo vas a atender a tus propios clientes y todo el servicio”, dice.

Con el tiempo la demanda aumentó y el lugar pronto se quedó pequeño. Entonces, en 1999, decidió alquilar una habitación en la Rua XV de Novembro, arriba de la relojería Baier. Sin embargo, el salón aún no se llamaba Casa Peluqueria, sino solo Peluqueria. Luego el desarrollo se trasladó a una casa antigua en el barrio de Bom Retiro.

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«En Argentina siempre he trabajado en salones de terceros, mi salón propio no apareció hasta 1999. Si bien nuestra primera ubicación fue un salón comercial, siempre me han encantado las casas aquí en la ciudad y pensé en ellas por un tiempo. salón, sobre todo casas antiguas, porque me gusta reformarlas y también poder poner mi identidad en ellas”, explica.

Casa Peluqueria, ubicada en el centro de Blumenau. Foto: Casa Peluquería/Divulgación

La Casa de la Peluquería

El nombre «Casa Peluqueria» nació en 2010, cuando Casarão Willy Sievert se convirtió en la sede del salón de belleza. Miguel ya conocía el lugar porque perteneció al abuelo de Sávio Abi-Zaid, quien es uno de sus arquitectos.

Cuando la antigua casa de su abuelo quedó vacante, Sávio contactó al peluquero para evaluar el interés de hacer del lugar el nuevo espacio de transformación del profesional. Según él, fue amor a primera vista: “tan pronto como entré, sentí que estaba ahí”.

Lo que impresionó a Estelrich fue la autenticidad del espacio, que dice que también fascina a los clientes. “La gente está muy encantada con el espacio y la historia de la casa. Es hermoso por sí solo, y tan pronto como podamos, contamos un poco de la historia aquí”, informa.

Mansión Willy Sievert, que hoy es la sede de Casa Peluquería. Foto: Casa Peluquería/Divulgación

Experiencia única

El estilista dice que ha tenido la oportunidad de abrir salones en otras ciudades antes, sin embargo, dice que no está seguro si pondría en práctica la idea, ya que cree que el espacio de Casa Peluquería es único. Dice que si en algún momento tuviera que salir del local, cambiaría el nombre del negocio.

“Yo seguiría con Peluquería, pero sin usar ‘Casa’, porque la palabra se refiere específicamente a este espacio que ha marcado mucho mi vida, porque además de tener la posibilidad de realizar un sueño, también es algo único”. dice.

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Entre las oportunidades que recibió el profesional estuvo la ciudad de Curitiba. Sin embargo, refuerza: «No cambiaría este lugar por nada del mundo». Durante sus viajes de trabajo, Estelrich visita muchos salones de belleza, pero con calma declara que Casa Peluqueria es especial.

“Está a nombre de ‘Casa Peluqueria’, y sin ese ambiente ciertamente no sería la misma experiencia. Conozco varios salones en todo el mundo y veo lo especial que es este”, concluye.

Descubre la historia de Casarão Willy Sievert