agosto 13, 2022

Diario el Analísta

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Caminar de funeral en funeral para saciar el hambre

El hambre y el desempleo convierten a algunos luandeses en «cazadores de la muerte» cuyo objetivo es estar a la entrada de los cementerios y perseguir a los familiares de los difuntos para alimentarse allí.

Gilherm Augusto Díaz es uno de esos casos. Ha estado «cazando la muerte» en la capital angoleña durante tres meses, lo que incluye asistir a los funerales de extraños y luego comer en las comidas proporcionadas por la familia.

El desempleado de 40 años también tiene la intención de dar un poco de consuelo a quienes han perdido a un ser querido, explicando que era «llegar a la muerte y participar en ella».

En Angola, después de un funeral, es costumbre que la familia del difunto ofrezca una comida en su memoria que contenga ‘champiñones’ (gachas de harina de maíz o jengibre) y frijoles de aceite de palma. También pueden asistir amigos o desconocidos.

Cientos de personas acuden a las tumbas de Luanda todos los días, algunos para presentar sus respetos a los muertos o para enterrar a sus familiares, mientras que otros buscan una manera de enterrar sus estómagos vacíos.

Conocidos «cazadores de la muerte» dicen que este mecanismo es una vía de escape para saciar el hambre y superar las dificultades, pues pasan a diario para sustentarse, muchos de los cuales llevan meses inmersos en esta práctica.

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