Cambiemos reúne a la totalidad de la tropa y pone primera de cara a la madre de las batallas
Arranca la campaña propiamente dicha y el oficialismo no quiere dejar detalles librados al azar. Por eso, se vienen las grandes reuniones, las bajadas de línea, el detalle fino de cómo hay que moverse y qué hay que decir. Por eso este sábado no hay timbreo.
"El sábado que viene no hay timbreo, se pasa para el otro", dice un alto funcionario del gabinete de María Eugenia Vidal, y en modo "misterio" agrega que "este sábado tenemos que afinar el lápiz de la campaña y poner Primera para volver a ganar".
Claro, la reunión es cerrada. La idea, al menos por ahora, es que no haya prensa ni demasiadas notas al respecto. Van a estar toos los candidatos, los nacionales, los seccionales y hasta los locales. ¿El lugar del encuentro? La Plata. Después - dicen - Vidal presentará a los principales postulantes.
No es todo. Ayer ya hubo un importante encuentro que también puede definirse como de campaña. Y a la cabeza estuvo el jefe comunal de Vicente López, Jorge Macri, quien reunió a los representantes del pro de la Primera y la Tercera, las secciones en las que se definen los comicios.
Según allegados, el primo del presidente realizó un repaso de lo que sucede en materia política en cada uno de los municipios del Conurbano que son gobernados por el massismo o el peronismo, o sea, los sin tierra. Los referentes, siguieron atentos las "indicaciones".
"Hay que ganar los distritos en los que se ganó en 2015 y tratar de ganar en algún otro. Esa es la manera de asegurarnos la victoria, más allá de lo que pueden decir o no las encuestas", comentó a este medio un concejal macrista del norte del Gran Buenos Aires.
Por otra parte, se informó de las futuras bajadas a los pagos chicos de los postulantes nacionales, haciéndose especial hincapié en la matanza y Lomas de Zamora, dos municipios en los que logrando un diez por ciento más de votos que en 2015, "Cambiemos puede hacer estragos", afirma la fuente.
Así las cosas, la campaña está en marcha. El Pro pone toda la carne al asador y va en busca de los votos que hace dos años le fueron esquivos; por ahora sin mucho lugar para el radicalismo, que mientras tanto dirime sus viejos conflictos internos.