Asistentes del Gobierno tuvieron que auxiliar al jefe de Gobierno, a quien le bajó la presión. Ayer, el Presidente se descompuso en Quito, aparentemente por la altura.
Aunque todas las miradas estuvieron puestas su salud, esta vez Mauricio Macri no pasó sobresaltos. Pero fue el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta el que se descompensó en pleno Tedeum en la Catedral Metropolitana.
Durante la ceremonia, asistentes del Gobierno tuvieron que auxiliar a Larreta, a quien le bajó la presión. Le acercaron una gaseosa cola pero en su rostro se notaba el malestar y debió ser atendido. Pero no quiso ser derivado a una clínica.
Aparentemente, el jefe de Gobierno sufre un cuadro gripal y fiebre desde hace unos días.
El Presidente, en cambio, se mostró de buen ánimo y hasta se animó a hacer el trayecto desde Casa Rosada hasta la Catedral caminando, pese a que se le sugirió que lo hiciera en auto.