El ministro de Economía de México confirmó que se viene un nuevo conflicto con Argentina
La visita de la ministra Débora Giorgi no logró destrabar la discusión automotriz.
Tras una semana de diplomático silencio, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo Villarreal, el gobierno de México y el de Argentina caminan por un sendero que parece terminar en un nuevo conflicto bilateral por el comercio automotriz.
El martes pasado, la ministra argentina de Industria, Débora Giorgi, viajó al Distrito Federal para reunirse -entre otros funcionarios- con el titular de Economía. El principal objetivo era avanzar en una negociación clave que hace algunos años ya había generado roces: el comercio.
Sin embargo, la delegación argentina y los equipos mexicanos optaron por un hermético silencio. Se limitaron a emitir un comunicado de prensa, destacando los buenos vínculos y la mutua colaboración entre ambos países. Palabras diplomáticas, que en rigor escondían las tensiones de una muy dura negociación.
Sucede que el próximo 19 de marzo vence el Acuerdo de Complementación Económica 55 (más conocido como ACE55), un tratado que fija arancel cero para las exportaciones entre las dos naciones, pero con un cupo limitado de hasta 600 millones de dólares. Allí se menciona que una vez vencido, se avanzará hacia el libre comercio. México quiere cumplir, Argentina se niega.
"México insiste en que cumplamos los términos del acuerdo, que es regresar al libre comercio en materia automotriz. Nos hemos reunido con las autoridades de Argentina e hicieron un planteamiento bastante pobre para México", expresó hoy Guajardo, confirmando el desacuerdo con la ministra argentina, que había anticipado LPO.
Cuando se observan los fundamentos de ambas economías se entienden las posturas de los dos países, que por el momento parecen irreconciliables.
La industria automotriz, en México, se fue convirtiendo en uno de los sectores más dinámicos: emplea a 700 mil trabajadores, produjo en 2014 más de 3.3 millones de unidades y es el principal generador de divisas para el país, con 2.6 millones de unidades exportadas.
Por eso, el gobierno de Peña Nieto desea ir hacia un Tratado de Libre Comercio (TLC), como viene haciendo con otros países de la región -Uruguay, Perú o Panamá- y con naciones que pueden abrirle mercados más lejanos, como Turquía, con quien se espera que antes de fin de año formalice un convenio similar.
Argentina, en cambio, insiste con seguir en un modelo de administración de su comercio, frente a la crisis que atraviesa en el sector externo. Por eso propone renovar el convenio en condiciones similares, pero con alguna mejora, como incluir la posibilidad de superar los cupos de importación -siempre y cuando se mantenga equilibrio entre lo importado y lo exportado-.
El secretario de Economía, que también avanza en una dura negociación con Brasil -que tampoco muestra demasiada apertura frente a un mercado tan competitivo como el mexicano- adelantó que las negociaciones seguirán esta semana y durante la primera quincena de marzo. Y, mostrando una postura más dura, advirtió que México seguirá insistiendo en el libre comercio en este sector.