El Gobierno ratificó el uso de boletas para la elección del próximo presidente
Orge Capitanich desestimó que para las primarias y generales nacionales se implemente el voto electrónico y negó cambios en la ley electoral; "El sistema funciona bien", expresó
Será otra elección con boletas de papel. El Gobierno ratificó hoy el uso de las tradicionales boletas para las próximas elecciones presidenciales y desestimó el cambio al llamado voto electrónico.
"El sistema [de voto electrónico] presenta ventajas y desvetajas. De acuerdo a la ley electoral, en la Argentina para las próximas elecciones se propiciará el uso del voto mediante la boleta con la foto y nombre de los candidatos", expresó esta mañana el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, consultado en la habitual conferencia de prensa en Casa Rosada.
El jefe de ministros aseguró que el sistema de boletas "ha funcionado muy bien, tanto en 2011 como en 2013".
Así ratificó que se utilicen las boletas en las PASO del 9 de agosto y en las generales del 25 de octubre. Lo mismo sucedería en una eventual segunda vuelta el 22 de noviembre.
El voto electrónico se usará en las elecciones a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, tanto en las primarias del 26 de abril como en las generales del 5 de julio.
¿Cómo será el sistema porteño? No bien llegue a la computadora táctil en la que decidirá su voto, el elector verá una lista de partidos ("agrupaciones" dice la reglamentación de la ley) y recién en un segundo paso accederá a la lista de candidatos.
El sistema que implementará la administración de Mauricio Macri ya generó polémica en la oposición porteña. Coinciden que el eventual candidato macrista -favorito para ganar en todas las encuestas- se vería beneficiado por la instrumentación de la ley de boleta única electrónica.
En el radicalismo se quejan de que el programa electrónico favorecerá a la lista del gobierno porteño. Sobre todo porque cuando el votante mire la pantalla se encontrará con opciones por partidos, que dejan ocultos a los candidatos. Ese diseño no sólo eclipsa a Martín Lousteau, una figura cuyo atractivo supera al de la sigla UCR. También fuerza una polarización entre Pro y el Frente para la Victoria, que son las dos fuerzas con más recursos para hacer publicidad..